La leyenda de la lechuga

La leyenda de la lechuga

Una lechuga cruzó un lago
de un solo salto
porque quería conocer
los secretos del otro lado;
allí había hormigas,
mosquitos y escarabajos;
pero estaba dolorida
por mucho maltrato,
había escapado de la criba
de un escrupuloso ciudadano
que seleccionaba los ingredientes
con sumo cuidado.
Ella no quería ser comida
como ensalada en plato
rodeada de aderezos
y de arroz en grano.

Así que se escapó lejos
acompañada de un lenguado
y vivieron en el peine
de un trepidante corsario
que surcaba los mares
en su calavérico barco,
y allí juntos, acurrucados
se hizo el amor más extraño
y fueron felices
por un periodo largo,
hasta que el lenguado
cayó enfermo
de tanto extrañar el lago.

Y se despidieron
entre besos y abrazos
y se juraron amor eterno
en el otro lado,
y el se hundió en el agua clara
transformándose en una ballena
de siete octavos.

Y ella no sabía que hacer
ante tanto mal trago,
así que nadó y nadó
infinitos largos
y acompañó a la ballena
en su letargo
hasta que se convirtió
en un alga y un cactus.

Y allí estaba la lechuga
hundida y sobresaltada
en el pantano.
Por eso decidió
cruzar al otro lado.
Para hablar con hormigas,
mosquitos y escarabajos
y plantar en la tierra
sus raíces y tallos.
Y bebió muchos sulfatos
y cantó a los vientos
leyendas de amor y pescado

Un mestizaje de palabros
y una ensalada de fonemas
que dio origen
a este poema estrafalario.

Gracias a 422737 por la foto

La reina de las abejas

La reina de las abejas

Pero era tan coqueta,
tan de otro planeta
que solo con mirarla
se desvanecía su silueta.

Y lucía entre montañas
su rostro de cosecha,
su ajuar de lencería
y también de otras prendas.

Y extendía sus piernas
entre valles y lagos
para decoro de los peces
y de las fieras.

Ella era como la brisa
y como la iglesia
con ese perfume a incienso
que todo lo eleva.

Pero tenía la mirada de fuego,
llena de piedras,
tan calientes y pulidas
como la basfemia

Y ahora…

La lava del Vesubio
que salpicaba Eratrea
recorre tu cuerpo
y tu rizada melena.

Y te toco los pies
con suma sutileza
y me entra la fiebre
de amante y de poeta.

Tú eres los versos candentes
que avivan la realidad incierta,
la llama perdida de Erasmo
que prende la materia.

Eres un tesoro
de grandes riquezas,
con pocas monedas de plata
y ninguna bagatela.

Eres el fruto de la tierra
que se expresa de mañana
y en la madrugada
como un suave néctar;
y se entremezcla en mi tostada
y en mi boca reseca
pues no hay intersecciones
para tus líneas paralelas,
esas que parten de tus piernas
y colorean tus arterias
hasta llenar de fuego
las marismas de tu cadera.

Porque tu conoces los secretos
de la realidad hueca.
Esa que estuvo
antes de nacer la tierra;
cuando paseabas desnuda
en medio de la naturaleza,
con esa figura esbelta
llena de pecas
y de semillas de fresa.
Y te pusiste de cuclillas
y diste una voltereta
para llamar al equinoccio
de las abejas.
Porque eras su símbolo,
su madre reina,
por eso sabes a miel
por eso sabes a jalea
como un dulce lamido
al corazón de la colmena.

Y siguió una explosión
y te hiciste un vestido
de hojas y lentejuelas.
Y besaste el sol
y todas las estrellas
para acariciarlas una a una
hasta llegar a Casiopea.

Y ahora estás en mi cocina
jugando con una magdalena,
jugando con el azúcar
y con la cafetera.
Y las horas se enredan
en tu reloj de cuerda
ese en el que no hay segundero
ni tampoco fechas.
Todo es informe
y todo da vueltas
en esa sonrisa tuya
de la que nacen las abejas.

Gracias a DGlodowska por la foto

El fuego de los candelabros

El fuego de los candelabros

La risa de los candelabros
se mira desde todos los lados,
sean conocidos o extraños,
con esa llama en la cabeza
que en realidad es fuego fatuo.

Pues ilumina secretos
y confunde al funcionariado
en medio de las cenas
cuando rebañan los platos.
Entonces comienzan los halagos
y su luz incendia el aire y el recato
justo cuando se tornan las velas
y la sombras fluyen en anonimato.

Entonces…

Cuando las luces se apagan
y las cortinas quedan abajo
su llama flamea
en todos los cuartos;
con colores de acuarela
y velas de lazo
que son como un sostén
que se va desenredando;
y se caen los trapos
y se producen gritos y saltos
es la danza de la vela
que se da en el tercer acto.
Y luego duermen un rato,
de verdad están cansados,
tanto condesa como vasallo,
pero así son las pesquisas
de la vida de palacio.
Un movimiento suave
que reluce como oro en paño.

Capaz de incendiar el carácter
y los títulos nobiliarios
con una llama que quema
a más de trescientos grados.
Y su lengua de cera hablara
y desplegara sus relatos
una hoguera ardería
en todos los camastros.

Y ya por la mañana
cuando el fuego se ha apagado
los candelabros se visten de plata
para volver al trabajo;
y sonríen con descaro
y callan todo el rato.
Pues ahora la multitud
deambula como sonámbulos,
mezclando sus pasos,
esperando que la llama de la noche,
reavive su reinado.

Gracias Agzam por la foto

Los erizos del cobertizo

Los erizos del cobertizo

El prejuicio de los erizos
que salieron del cobertizo,
ese que estaba bajo tierra
y al que no llegaba la luna llena.

Y es que muy al principio
cuando eran chatos y con púas
les encantaba recitar a la luna,
pasar toda la noche en vilo
y recostarse hechos un ovillo.

Pero eligieron el martirio,
envolverse entre las dunas
y rodearse de cuchillos.
Ocultarse lejos de la luna
para no sucumbir a su hechizo.

Pero han salido del escondrijo
con palabras de membrillo:

“Querida señora,
su luz nos enamora
y nos vuelve locos;
como ve no somos pocos
sino docenas y docenas
con todos estos pinchos
y tantos otros palillos.

Pero queremos desnudarnos
y dejar ya el olvido,
ese que tanto nos ha confundido
y es que ahora vemos su aureola
que funde todas las formas,
que todo lo convierte en caracola,
y casi perdemos el sentido.

Queremos vivir como grillos
y cantar de noche a tu brillo,
transformarnos en renacuajos
e incluso en gigantes anfibios,
para zambullirnos en tu pistilo.

Queremos volver a la luz roja,
esa que es como ventosa
y ya no sombra venenosa.
Esa que se confunde con el vino
y abre de nuevo los apetitos.

Querida señora,
queremos volver al nido
como hace tantos siglos,
gozar de todos tus colores
y de tus gestos informes.

Querida señora,
su luz para nosotros es un himno
como el que cantan los periquitos
justo cuando salen de la tormenta
y abren ampliamente sus picos.
Un luminoso estribillo
con el que zumban los mosquitos
en el momento que la luz asoma
más allá del hundido cobertizo.

¡Ya no somos pájaro espino,
ni oscuro armadillo
que solo ve peligros
tras las agujas y los cuchillos!

Querida señora,
Por ti dejamos atrás las púas,
las calumnias y la culpa.
Solo queremos beber de tu brillo
que es como estanque de terciopelo
y de todos aquellos colores
que son reflejo de los soles.

Querida señora,
Al fin salimos del cobertizo,
queremos decirle hola
y luego besarla en la boca.
Hagamos el amor hora tras hora,
y seamos presa del delirio,
porque ahora confiamos en tu brillo,
y en todo tu reflejo amarillo.”

Gracias a Alexa_fotos

El canto de los sabios

El canto de los sabios

El canto de los sabios
se cuenta por eones largos
y sonaba desde el comienzo
hasta el año pasado.

¿Pero qué ocurrió,
por qué se callaron,
por qué silenciaron
todo su desparpajo?

Si hace solo un momento,
estaban aquí hablando,
si hace solo un momento
todo era un retablo.

¿Qué les llevó al hastío?
¿Qué les llevó al letargo?
Si ni siquiera hacía falta oído
para poder escucharlos.

Parece que vieron un villano
allá, en lo alto,
vestido de coyote
y con joroba de dromedario,
que aullaba por la noche
a todos los geranios,
antes de correr al trote
hacia los prados.

Y se subió de un salto
al monte alado
para causar estragos
entre los sabios.

Y morderles en las piernas
y entre los mantos,
generando indignación
y mucho agravio.

Maldito lobo,
coyote condenado.
Eres el oscuro ruiseñor
del silencio y del basalto.

¿Por qué tuviste que
morder a los sabios?
¿Por qué tuviste
que callarlos?
Si no molestaban a nadie,
allí, en lo alto.

Y ahora solo se oye aullar
al chacal pardo
entre las ruinas y sombras
del abecedario.
Ese que suena a esperanto,
ese que envuelve los oídos
de agudos y llantos.

¿Donde están ahora
los sabios?
¿Por qué ya solo
se les escucha en verano?
¿Dónde han escondido
sus cantos?
¿Dónde se han metido
este último año?

Gracias a Kimura2 por la foto.

El gamo y la pradera

El gamo y la pradera

Y me concentro
y hasta cierro los ojos
y no abro los párpados;
pues no hay bruma, ni niebla,
solo la rueda de los cantos,
que se mueve en círculos
y en espirales,
como ciclos matinales
que llaman a la Luna Nueva
y a la Madrugada Vieja
con sus propios madrigales.

¿De dónde viene esta música bisoña,
esas notas celestiales,
que cuanto más junto entre las palmas,
resuenan como nogales?

Y entró en el bosque de los sonidos
y en los jardines florales,
para bañarme en la fuente
y en todos los estanques,
donde no hay agua,
sino afluentes,
de luminosos caudales.

Es el río que todo lo llena,
el fin de todos los males,
que empiezan por una mente vacía
allí, cerca de los perales.

Es todo espesura,
y todo follaje,
de un verde que desnuda
el ojo y a la imagen.

Está lleno de pigmentos
y de frutos carnales
que se expanden por el éter
entre los árboles.

Y en realidad no hay matojos,
ni tampoco espinas,
porque todo lo que pincha
y desquicia,
solo entra por el ojo
de la visión estricta.

Y entre los robles,
y la hierba,
oigo al final de la espesura
un gamo,
de ideas inciertas,
que corre entre las matas
con sus pezuñas hacia afuera.

Y se tumba en la pradera,
colea que colea,
y me saca la lengua,
con los ojos en blanco
y la mirada tuerta.

Y yo le hablo
y le pregunto por los salmos
y por otras mancuernas,
y el me mira aturdido
mientras berrea.

“Te vas a volver loco
y te va doler la cabeza
tantas ideas saben a poco,
si no escuchas lo que suena.
La realidad parece hueca
como las ramas de un olmo,
así que déjate de escorzos
y canta ya a capela.

Que no siempre serás mozo
sino más bien pronto
carne que azulea.
Así que juega un poco
entre faldas y gorjeas
y llama al amarillo y al naranja
que hay en las mozuelas.

Salta y canta,
pues este valle
no se va a ninguna parte.
Se queda donde está
con todos sus estanques
y todas sus azucenas.
Para que tantas veces te bañes,
tantas veces ames,
pues el fruto de la primavera
cuelga ya de los ramales.
Así que extiende la mano
y ya no me hables.
la puerta que tanto buscas,
está entre las voces corales.”

Gracias a Brigachtal por la foto

Planeta de ácaros

Planeta de ácaros

¡S.O.S! ¡S.O.S!

He perdido el control de los mandos
y mi nave ya no responde;
voy directo a ese planeta de ácaros
a fusionar mi platillo con ese monde.

Está lleno de insectos y arácnidos
y otras criaturas deformes,
que bailan con movimientos espásticos
de ocho patas y rugoso abdomen.

Todo paso muy rápido;
nada más traspasar el exterior borde,
justo al salir de la metapropulsión
y cruzarme con esa lluvia de neutrones.

No sé que fue lo que me despistó,
quizás avistar aquellos tres soles
o todas sus lunas angulares,
pero se me fueron los controles.

¡S.O.S! ¡S.O.S!

Y ahora voy a la deriva
hacia ese acaricense horizonte,
para aplastar mi platillo de lleno
¡Ya verás tú que golpe!

Pude escuchar a mi comandante,
al menos alguna orden,
pero es un robot cansino y pedante;
¡Así que no creo logre!

Me gritaba, ¡No entrés en el sector Zeta!,
ni siquiera están en la edad de bronce.
Usa el propulsor y da la vuelta.
¡No desobedezcas, estúpido hombre!

Un sinfín de sonidos metálicos
escupidos por sus circuitos de cobre,
reflejados en los monitores plásmicos*
¡Dios mío no hay piloto que lo soporte!

Yo solo quería ver otros planetas,
pisar sus desestructuradas orbes;
cerrar mi intergaláctica maleta
y mezclarme con sus fórmicas proles.

¡S.O.S! ¡S.O.S!

Pero voy a colisionar con esa masa violeta,
hasta hacer saltar todas las juntas y resortes.
Será el fin de esta extraterrestre opereta,
me fundiré con el mundo acariforme.

El final de mi nave última generación,
nada más que añadir al informe.
Un Bum en una vasta explosión
sin poder decir más cambio y corte.

Ya…

Solo se oye por el intercomunicador
la voz del estúpido droide
que grita cosas raras al mundo tejedor
y palabros que nunca serán humanoides.

Gracias Daswortgewand por la foto

*Plásmico en vez de plasmático.

La operación matemática

La operación matemática

Una vez entré en trance,
de esos los largo alcance
y pérdida de cordura,
pues hallé una conjetura
en medio de una suma.
Y no era nada enrevesada,
ni teorema de Descartes,
solo un dos y la una,
un problema de infantes,
dos números naturales
en adicción conmutativa,
pero al poner el uno antes
los resultados eran dispares.

Y repetí la operación,
tan lento como una oruga,
incluso conté con las pezuñas
y presioné a la calculadora
en pos de guarismos digitales.
Pero la aritmética estaba en conjura,
y se mantenía el desplante.
¡Una indeterminación!,
¡Un acertijo bivariante!
¡Una locura,
sin lógica ninguna!
¡La razón saltaba por los aires!

El fin del teorema discreto,
un conteo analfabeto,
una suma de catetos
sin cuadrado ni hipotenusa,
un jeroglífico de Ramanujan,
un arco de Mileto,
carente de base y altura,
un cansino seno
y un sino sin coseno.
¿Pero donde estaba
el resultado correcto?

Y todo se empezó a complicar,
números enteros
y radicales,
radianes e incluso integrales,
hasta imaginarios;
y me acordé de Aristofanes,
incluso de Sartre,
de los hermanos celestiales
y de la ecuación de Balmes*.

Todo estaba en bruma
justo en medio de la suma.
Por la adicción de contrarios,
el álgebra del sol y la luna,
las matemáticas de la locura
o de la síntesis pura.
El dilema de los pares,
un enigma antes de la cuna,
una suma en una suma,
y dentro el dos y la una;
pero con resultados orientales,
respuestas difusas,
el relativismo de Albert,
las palabras de Buda,
incluso cánticos de aleluya.

Un agujero en la curvatura
con todos los números en fuga.
El fin del polinomio de Hades
y de la materia oscura
que al fin se despejaba la duda.
El nuevo horizonte Najarjuna
y todo dentro de una suma
con un dos y una una…
… 1+2=??

Gracias a Sandid por la foto

*Ecuación de un profesor desconocido que ayudo a construir el modelo atómico del hidrógreno.

Las hormigas del cielo

Las hormigas del cielo

En el cielo habitan las hormigas
sin coraza ni cripta,
pues se habían desnudado
al subir por la cornisa.

Esa cornisa de los colores,
esa cornisa de la brisa,
que arremolina los azucenos
cuando suben hacia arriba.

Y allí se habían quedado
justo encima de las simas,
para mirar al horizonte
y sentarse de cuclillas.

Y contaban historias de trovadores
y otras leyendas muy íntimas,
mientras se reían a carcajadas
y en las espalda se hacían cosquillas.

Y entonces una le dijo a otra:
“Quita, quita, quita
que esto se va ir de madre
y pronto pasarás a las caricias.”

“Pero no hay nada de malo,
estamos sobre la ciudad de Pisa.
Aquí todo es inclinado
y ya no queda malicia.»

“Aunque el cielo es enredado
y las nubes son muy mullidas
No sé, si echarse un rato
resolverá este galimatías”

“Así haremos llover a cántaros
y bañaremos a las islas,
esas donde beben los pájaros
y se esconden las golondrinas.»

“Hormiga, hormiga, hormiga,
eres muy bonita,
casi me has convencido
con tanta pamplina.

Hablas como una lagartija
y me seduces con tus citas
pero para qué echar el vuelo
hacia nubes sibilinas.

Parecen palabras amigas
rellenas de nata y almíbar,
que se escuchan por la noche
al salir de las cantinas.

Pero también suenan a desenfreno
y a mucha adrenalina;
de esas que cantan como arpegios
y pican como ortigas.

No ves que estamos en el cielo
No ves que estamos aquí arriba;
ya no debería haber viento
pues estamos en el clímax.»

«Te confundes, hormiga,
al ser tan estricta
y colocar la cornisa
por encima de la vida.

No hay mayor mentira,
no hay mayor alquimia
que vivir en el cielo
y del todo ser cautiva.

Abre los ojos, querida hormiga,
y salta a la tierra
donde están todos los insectos
y los insecticidas.

Allí probarás la lascivia,
y otras delicias
y conocerás muchas colonias
que creías perdidas.

Y luego volverás al cielo
vestida de polilla
para estar de nuevo
junto a todas las hormigas.»

Poema a los patrones obsoletos
porque el cuándo, el cómo
y el quién son cosa mía.

Gracias a analogicus por la foto.

La montaña y el pájaro

La montaña y el pájaro

Las montañas se movieron
y los lagos se secaron
pues no había aves más allá del altiplano,
aquellas que volaban en redondo
con las alas amarillas
y los picos apagados.

Aves que gritaban al unísono
a las flores de verano
delirios de tormenta
y cantos de colapso.

Pero el torrente de un gran mazo
corrió por la cordillera,
tan ancho como un canario,
para beber de las lomas
su brebaje dromedario.

Y allí entre el verde
y los cantos
se originó un gran pájaro,
con forma de montaña
y un color terráqueo,
que se hizo tan grande
como un cisne alado.
y voló por los mundos
para conocer los astros.

Y bailó entre agujeros negros
y otros enigmas ingrávidos,
llegando la límite de los mundos
donde estaba el venerado.

Y este le preguntó,
nimio y parco:
“¿Por qué has tardado tanto?
¿Todo este tiempo,
dónde has estado?”

“He recorrido galaxias,
he visto milagros
pero sigo sin entender
este plan macabro.”

“No hay nada que entender,
mi querido pájaro.
Sólo has de volver
a donde todo fue empezado.

Al confín de los mundos,
al origen lejano,
donde el tiempo se para
en el arco de Sagitario.

Allí las aves beben
y todos los montes son sagrados,
acariciados por lombrices,
pulgas y lagartos.

No temas pues es el amor
el que recubre el kaos,
y aunque no lo entiendas
nada de esto es vano.

Abre tu pecho,
expira cada palmo.
Pues en esta obra majestuosa
todos tocamos el órgano.”

Y el pájaro asintió,
ya no quedaba reclamo.
Sólo podía creer
y continuar volando.

Y así lo hizo
por milenios milenarios,
épocas de especies
y de otros tantos.

Y al fin volvió a la tierra,
tras muchos, muchos años.
Vestido con plumas verdes
como un jilguero bravo.

Y clavó sus patas en Pangea,
allá donde todo fue narrado,
susurrando a los vientos
plantado como el Kilimanjaro.

Y cuando mira al cielo
y se acuerda del sabio,
canta a los monzones
leyendas de grajo
sobre lagos azules
y montes sagrados,
que están flotando
detrás del páramo.

Donde están los gamos
y los animales pardos.
Aquellos que fueron creados
por un soplo primario;
nada más acabar la primavera,
nada más llegar el verano.

Gracias a skeeze por la foto

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies