El eclipse
Y miré profundo en la tierra
para ver la imagen de mi conciencia.
Estaba allí prieta, despierta,
haciendo un juego de manos
frente a una estafeta.
Y me marcó un camino de piedras,
todas de colores y algunas negras,
que hacían un círculo
al final de una escalera.
Así que subí por ella,
hacia el cielo
dando saltos con las piernas.
Y vi la imagen de una verbena
de espíritus de la trastienda,
todos vestidos en plata
en pos de una quimera.
Y me cantaron:
“Deja ya las bagatelas,
y anda por la hacienda
que está llena de riquezas
y de muchas otras fiestas”
Y alcancé el sol
con un mestizaje de epopeya;
y muy dentro, en su interior
vi una luna repleta.
¿Cómo era esto posible?
¿Es posible que no entienda?
Y se unieron los dos
como si fueran una pareja.
Una fusión del fulgor
que rompía las barreras.
No había ella, no había yo,
no había armazón,
ni tampoco esquema.
Solo una luz multicolor
que coloreaba la escena.
Y estábamos todos en la visión,
todos en la trastienda.
Éramos todos el mismo ser;
una única consciencia,
que estaba hecha de amor
y nutría la existencia.
Y extendí un dedo
y noté todo su calor
del brazo a la cadera
y lo sentí en mi interior
desde épocas pretéritas.
Nunca me había abandonado
nunca vagué por cuenta ajena.
Toda la separación
era una ficción
construida por mi cabeza.
Y allí en mis venas
encontré toda la creación
desde la luz del sol
hasta el rostro de la luna llena.
Gracias a Jongsun Lee por la foto
2 comentarios en «El eclipse»
Diego, amigo, alma enorme y sabia, estos poemas son luz que nos ilumina al resto. No la apagues nunca!! Un abrazo muy fuerte
¡Pablo! Muchas gracias Amigo. Tus palabras me han emocionado, la verdad. Es un placer conocerte y poder compartir estas cosas contigo. Un gran abrazo