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Categoría: Poemas extravagantes e imaginativos

Poemas imaginativos para soñar, para ir más allá, para jugar, para abrazar todos los límites, para seguir siendo niño para divertirse

La ecuación de los alquimistas

La ecuación de los alquimistas

Y tras ese galimatías
creí encontrar la sinfonía
perdida de la alquimia;
a algunos les provocaba risa
a otros melancolía,
pero no había desdicha,
era la ecuación de la vida,
que buscaban en una misa
o en la vid de la vendimia.

La habían escondido unas ninfas
que creían en la mística,
en un bosque muy cerrado
de espeso arbolado
tras unas parábolas crísticas.

Habían creado el enigma
para escapar de las críticas,
de la mirada perdida
y la conjura salina;
…y porque eran un poco divas.

Y apareció Hervor,
padre y señor
de las enseñanzas químicas,
y encontró una solución,
más allá de la visión
de las cosas específicas.

Tras un ensayo
el acertijo reformuló,
con muérdago de la creación
y otras misteriosas partículas.

Y allí estaban las ninfas,
esquivas y trípticas,
salvaguardando la conjunción
de la huella divina.

¿Hasta cuando?
les preguntó, Hervor.
¿Por qué tanta confusión?
¿Por qué tantas mentiras?

Todo está en la retina
para ver más allá del yo,
para encontrar el amor
dentro de la vida misma.

Y se hicieron cosquillas
como en la primera explosión,
lo que provocó tensión
en esta fina película.

Había sonado el despertador,
para acabar con el sopor
del viaje a la deriva.
El paréntesis de las ninfas,
que liberaba la ecuación
del sentido de la vida.

Y la humanidad se irguió
y miró de nuevo al sol
para así resolver el enigma.

Gracias por la foto a darksouls1 de pixabay.

Sigfrido, el meteorito

Sigfrido, el meteorito

Y vi un meteorito
llamado Sigfrido
que conocía los genotipos
y venia teledirigido.

“No he perdido los estribos
ni estoy arrepentido
pero tengo un carácter explosivo,
chocaré con vuestra atmósfera
y no quedará ser vivo.”

¿Por qué motivo
eres tan destructivo?

“Llevo años gritando
desde el quinto anillo
del planeta Saturnino,
y es que no veo
ni cambio ni atisbo.

Y desde aquí os grito
con voz de neutrino,
chillidos y silbidos.
¡Moveros, moveros
hacia el equilibrio!”

Y la humanidad enmudeció,
no hubo sonido,
quedaron todos pensativos,
buscaban y buscaban
dentro de sí mismos,
allí estaban las respuestas
de todo lo dicho.

Todos quedaron en vilo
al reconocer el estribillo:

“Sois en suma un prodigio
de lo mundano y divino,
estáis hechos para ver más
del juicio y el escrutinio.”

Y Sigfrido hizo un derrape
y quebró el meteorito,
saltaron millones de trocitos
y fuegos de artificio;
había sido conmovido
por el incandescente gentío.

“¡Estáis vivos, estáis vivos!”,
gritaba casi derretido.
«Voy a cantar con vuestras almas
como un adorable vecino,
porque os quiero y soy
vosotros desde el principio.»

Y así en la tierra
el día de Sigfrido es festivo;
no es un día señalado
pero tampoco es anodino.

Es el día de la consciencia
y el día del aquí sigo
cuando miro por la ventana
y me convierto en meteorito.

Gracias a Rolandemail por la foto

Los jueces de la mesa

Los jueces de la mesa

Los jueces de la mesa
siempre iban de pesca,
pues mandaban a la gleba
armados con leyes secas
y sentencias espesas.

Estaba Faisán,
todo un truhán
que mandaba con afán,
cuidaba del ajuar
y de lo que estuviera mal.

Y también Adelaida,
recta como una escalinata,
la mano del templo
que mandaba desde dentro;
solo una voz
que sonaba como un procurador,
pero con aroma de terciopelo
por la ligereza de sus textos.

Y como no, Longevo Fetro,
todo un experto
en detectar el veneno;
que no conoce los peros
ni los desasosiegos,
pero impone con mano hierro
cualquier mandamiento.

Y se reunieron ante la mesa,
sin ninguna reserva
a revisar la jurisprudencia.

Y entonces habló el juez supremo,
que era de origen hebreo,
no era magistrado
ni siquiera juez o prelado,
sino un antiguo mago
que hablaba por los cuatro costados:

“Dejad de hacer leyes
y absurdas efemérides

Las leyes son un reflejo
de un gran sentimiento
en contra del sometimiento
que se encuentra desde dentro.

No hay ley en el Kaos
ni hombre malvado.

No necesitáis abogados,
ni siquiera juzgados,
pues sois todos bardos
y espíritus claros.

Seguid una luz,
un rayo raro
que invade nuestra mente
como al durmiente,
o al ser consciente.

En ella está la acción,
y el origen de la sensación,
da luz y acto
a todo lo pagano.
No hay bien ni mal
en lo no separado,
en el amor que nutre
lo que se está realizando.

Y los jueces pararon
y dejaron sus hábitos,
ya no eran magistrados
sino faros
encima de su propio teatro;
salieron a la vida
para no seguir juzgando.

Gracias a Succo por la foto

El lagarto Salmo

El lagarto Salmo

Y me encontré
con un lagarto
llamado Salmo
que jugaba
con el destino
de todos sus hijos.

Era un poco sibilino
e incluso ladino,
pues se quedaba frío
antes todos sus hechizos.

Pero se le acercó
una libélula,
llamada Manuela,
que le habló de las venas
y de soltar la melena,
de que la vida
puede ser plena
cuando estás en escena.
Y le gritó: vuela y vuela.

Y el lagarto que
era un poco reaccionario
se quedó pensando.
¿De qué me sirve
tan gélido escenario,
si me paso la vida
tiritando?

Y sacó la lengua
y rompió las cadenas,
y le nacieron alas
y también antenas.

Y voló y voló
por la naturaleza
con su canción
lagartera,
que ahora era
una promesa
para todo el
que quisiera.

“Vuela y vuela
mientras puedas,
la vida es pasajera
y una centella;
pero hay algo
que calienta;
más allá de la tierra
y de todas las estrellas.”

Gracias a 12019 images por la foto

El planeta Mariano

El planeta Mariano

Y vi un planeta lejano
que vivía como un relámpago,
se llamaba Mariano
y saltaba al increpar a los astros:

“¡Canastos!
Son todos tan altos
y tan relumbrados;
y yo aquí pequeño
y apartado
en una molécula
que no es de mi agrado.”

Y le habló Pratos,
una fuente de energía
del octavo meridiano:

“No eres pequeño,
ni estás en el ocaso;
no hay que llevar cuidado
ni vivir enajenado
por lo que no ha ocurrido
y ni siquiera ha pasado.

Te excedes, Mariano,
vives la vida
dos segundos adelantado,
entre el suspiro
y lo respirado.

Olvidas el castillo dorado
que nace del presente
y de lo que es dado,
¿no ves cómo emerge
al estar confiado?”

Y Mariano se propagó
a un puñado de átomos
y construyeron una constelación
que se veía en todo el plano.

Era de color azul
incluso anaranjado
y todos estaban relucientes
en ese espacio relajado.

Gracias a Daniel Olah por la foto

El profeta y las estrellas

El profeta y las estrellas

Y vi una abstracción
a través de la puerta
era una superposición
de un antiguo profeta.

Se llamaba Amarón,
el rey de los ascetas
y me dijo con decisión
y también con cautela:
«No hay lugar para el terror
sino para que creas.

Mira el espacio exterior,
con todas sus estrellas,
son solo una composición
de una vasta acuarela
que se origina de la fusión
de toda la paleta.

Sigue el hilo conductor
que nace de tu cabeza
en dirección al sol
que ahora te conecta.

Eres uno con la visión
y con todas las esferas,
todas en plena ascensión
y con plena consciencia
siempre en ebullición
como la cola de un cometa.

Y cuando no haya relumbrón,
cuando ya no sientas
mira en tu interior
la novena puerta.

Esa que puso Dios
con sus huellas,
para torpedear el guión
de esta comedia.

No hay sol,
no hay estrellas,
solo una ficción
entre varias escenas.»

Y vi al creador
con la puerta abierta
reía con satisfacción
entre toda la materia.

Gracias a Sinousxl por la foto

El ratón Monseñor

El ratón Monseñor

Y del horizonte bajó un ratón
con chaleco y espuelas
al que todos llamaban Monseñor
por sus sagaces respuestas.

Larga era su lengua
y aún más sus ideas,
no había tregua
si dialéctica era la pelea.
Tal era su rigor,
tal era su destreza
que daba igual el tema
ya fuera Kórsakov
o la vida de Ana Bolena.

Pero estaba cansado
de tanta confrontación
y de tantas estratagemas.
Quería ver más allá de la razón
y debajo de los esquemas.

Así una noche bajó del balcón
y se fue por la arena
para ver al maestro Aquelón
de las letras y los fonemas.

Nada más verlo se deslumbró
por su reluciente estela
y pensó que era un dios
que lo convertiría en piedra.

Solo fue una emoción,
una duda pasajera
hasta que el maestro alzó la voz
y monseñor le vio las muelas:

“No tema, Monseñor, no tema.
De verdad, no hay dilema.
Solo buscas la visión
que trasciende los teoremas.

No hay prisión,
ni tampoco ratonera,
solo formas a la sazón
que danzan a tu vera.

Te parecerá una complicación
incluso una bagatela;
pero es como un doblón
entre mil monedas.

Solo mira el interior
y no tanto hacia fuera
y por fin verás el sol
junto a la luna llena.

Todo tiene una explicación,
todo tiene su cadencia,
pues no hay mayor posesión
que el tiempo y su inexistencia.”

Y allí quedó Monseñor
sentado en su presencia
mientras giraba el reloj
sin que se diera cuenta.

Y por fin se hizo mayor
y mucha fue su experiencia
cuando pudo mirar al sol
en toda su esencia.

Gracias a RolandKuck por la foto

Ardena y el centinela

Ardena y el centinela

Y me levanté
y miré por la ventana
una ciudad de estrellas
con unas muecas lozanas
que de verdad hacían mella;
de dentro hacia fuera
pues no seguían regla,
ni tampoco teorema,
solo una estela
que flotaba como una vela.

Y se me acercó una esfera
que ardía desde la estratosfera:

“Soy Ardena,
la llama de estrellas,
la que no nació,
y la que no comienza.
Soy una quimera
en la inmensidad de la esfera
porque no se me ve
y justo estoy detrás de ella.
Pero la nutro,
soy el preludio que calienta,
la imagen que embelesa.
Muchos me creen centinela,
otros rara azalea
que vaga por el universo
ampliando sus fronteras.”

¿Pero si no nací,
cómo voy a estar muerta?
¿Pero si no morí
cómo es que sigo entera?

No me encontrarás
con la mente pétrea
esa solo habla
hasta acabar revuelta.”

Y en eso se acercó
volando el centinela
con esa cháchara negruzca,
redicha y funesta.

“No la escuches,
o yo dejaré de existir.
La realidad es incierta,
más vale prevenir
que morar a tientas.
Yo soy la solución
y también la respuesta.
No confíes en lo que no ves
ni en esa estrella mugrienta,
desdibujará tu figura
y también tus creencias;
y vagarás por el universo
con una estúpida mueca.”

Pero ya no quería escuchar
esas palabras inciertas…

Y miré a Ardena
y vi toda su belleza
volando entre astros
con su melena de cometa.
Estaba repleta y enérgica
pues era yo y todas las piezas.
La madre del universo
antes de que naciera.
Y me sonrió dulce
con sus dientes de gema
hasta iluminar la llama
que flotaba en la vela.

Y mientras me dormía
grité a espuertas:
“Ardena, Ardena
no desaparezcas
muestra tu mueca
y que todos te vean.»

Gracias a WikiImages por la foto.

El araño

El araño

Y soñé con un arácnido
que tenía ocho brazos
unas alas en las espalda
y patas en vez de manos.

Y se quedaba suspendido
en el aire con cara de despistado,
revoloteando emancipado
con el tiempo prorrogado.

Buscaba el torrente dorado
que se veía en la tierra
cada quinientos años.
Cuando todo estaba en cambio,
cuando los sueños se ponían
de color anaranjado.
Como un abejaruco
fuerte y potentado
que concede deseos
al que pasa por su lado.

Y me mostró un espejo
que era cóncavo y abombado
donde los cristales se fundían
en un multicolor vaso;
con un líquido edulcorado
intenso y abigarrado
que contenía un ámbar
que reflejaba lo anhelado.

Y por fin me habló el araño:

“Tiempo has tardado en venir,
mi querido paisano
¿A qué tenías tanto miedo,
a desplegar todo tu halo
y quedar de pronto calcinado?
¿A desplegar todo tus dones
en este instante pausado?
¿O a volar encima de los montes
como hacíamos antaño,
cuando mares de colores
bañaban todos los astros,
y los hados susurraban
un preludio emancipado?

No temas querido paisano,
todo es posible antes de mayo.
¿No ves cómo se proyecta
todo tu campo?
Eres energía pura
y potencia al cuadrado.
Es la suma de posibilidades
que ya se están dando.
Es el fruto del naranjo
que cae antes del verano
y derrite el espejo
en miles de actos.”

… Y todo bailó en naranja…

Gracias a @vidarnm por la foto

El topo

El topo

Un topo decidió asomar la cabeza
pues tenía mucha destreza
y lo que allí percibió,
la verdad que fue desolador.

Un mundo mugriento,
un mundo precoz
donde todos los habitantes
trabajaban de sol a sol.
Encerrados en cajas,
perdidos en su dolor,
como una marea nauseabunda
de esclavos de Tutankamón.

¿Y qué ha pasado desde
que se esfumó el amor?
Si antes estaba por todos lados
hasta el último rincón,
brincando de un lugar a otro
como una iguana o un tejón.
Era tan verde y rosado
entre notas de corazón,
que se destilaban en el pecho
antes de darle un toque azulón.
Así que salió de su cueva
y de verdad que cantó,
cantó por toda la tierra
con su voz de tenor
y se le unieron unas soprano
que salieron de un radiador
unas ranas saltarinas
que también tocaban el acordeón.
Y allí montaron una orquesta
y leyeron un pregón
que decía algo así:
no solo salgas de juerga
y mira el interior
que es allí donde está la fiesta
y el sonido del tambor.
Allí donde baila la pantera
con ritmos de color
una balada de silencio
que culmina este clamor.

Y la tierra empezó a sanar
pues ya había pasado el monzón,
había llorado sobre la hierba
y liberado su dolor.
Cósmica era la pradera
más alto su fervor,
pues el topo había visto la morera
que habitaba en su interior.

Emociones de cuarentena II (Hace 6 días)