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Etiqueta: anciana

La anciana y el monje

La anciana y el monje

Y se levantó una anciana
en medio de la noche
con una bata blanca
y un brillante broche.

Y andaba por los pasillos
y no veía a nadie
todos estaban ocultos
tras las ráfagas de aire.
Y salió al porche
y miró al norte
y al quitarse las gafas
pudo ver un nuevo orden.

Estaba escrito en un idioma
levantado con nuevos renglones,
palabras desconocidas
para casi todos los traductores.
Así que fue en busca del monje
mitad escribano, mitad sacerdote.
Y anduvo por los desiertos
que cercaban el horizonte,
por las lagunas de la madre
y por la psique del hombre.

Hasta que llegó a la montaña
donde dormitaba el monje
cantando todos sus sueños
desde el núcleo del vórtice.
Y la anciana se le acercó
y le susurró su nombre
y el monje se levantó
a recitar sus oraciones:

“No hay secreto
para un esquizoide
pues bebe de la dupla
y de lo informe,
de todos los significados
que hay en el orbe,
y siente muy adentro
donde nadie se esconde.

Por eso levanta la mirada
Anciana, es lo acorde
y da un paso
al nuevo mundo post mortem.
Allí están todas las almas
en silencio conforme
esperando su momento,
esperando sus peticiones.

Y todo se moverá
como hace eones
cuando éramos gases
y otros vapores.
Y habrá fuegos
y también anticiclones
para mover la mente
de los más jóvenes,
de los que están por venir
y aún no conoces.
Ya están llegando
de las manos de los dioses
cuidados como niños
que aún no tienen yoes.

Y el mundo cambiará
guiado por sus voces,
por toda su sabiduría
que nace de las constelaciones.

Y todo el planeta sonreirá,
emergerán los caracoles
para traer la luz de sol
que mencionaban los renglones.

Emociones de cuarentena IV

Gracias a jarmoluk por la foto

El laberinto y la anciana blanca

El laberinto y la anciana blanca

Y vi un laberinto
en la puerta de una estaca,
un camino complicado
que parecía una encrucijada.

Y allí había elfos, magos
incluso estaba Morgana;
todos en fila india
para ir a ver a la anciana.
La que tenía los secretos,
la que te tocaba el alma,
la que hablaba de regalos
más allá del alba.

Y así me puse en marcha,
justo detrás de unas cucarachas
por la calle de en medio
donde llovían las pedradas;
pues unos mosquitos
discutían con unas larvas.

Y replicaban: lo ha dicho ella,
lo ha dicho la mujer blanca.
Ella sabe lo que cuenta,
ella sabe lo que habla.

Y yo me escurrí
en medio de aquella batalla,
al ver un batir de alas
cerca de las montañas,
cerca de acantilados
donde estaban las hadas
y otras criaturas mágicas
que desprendían ese brillo
tan cerca de la madrugada.

Y subí por una escalinata
que estaba cubierta de relojes
y de promesas del mañana.
Y allí había un colibrí
que tenía puntos en la cara,
todos de color rojo
que se mezclaban con sus pestañas.
Y me susurró un acertijo
sobre el todo y la nada
y me quedé allí perplejo
mirando las musarañas.

¡Que criatura más extraña
que vuela y se escapa,
vestida de terciopelo
como si fuera una balada!

Y llegué hasta la cornisa
donde estaba la anciana,
una especie de mausoleo
repleto de alabanzas.

Y me miró entre las parras
y me sonrió desdentada:
¿Por qué tienes tanto miedo?
¿Es quizás por la idea del Karma?
¿Es por todo ese peso
que tienes en el diafragma?
¿No te das cuenta que son recuerdos
y proyecciones falsas?
El mundo es un reflejo
que tiene muchas caras
cambia cuando lo miras,
cambia cuando lo palpas.
Así que ahora imagina
la siguiente parada,
esa donde están los gnomos
los grillos y las xianas
Así que pon un pie
del que nazca otra pisada
y anda el camino
que nace de tus entrañas…

Gracias a susi977 por la foto… Infinitud…

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