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Etiqueta: bello

Me transformo

Me transformo

Me transformo
ante la falta de protocolo,
al mirar aquel ser
que era como un olmo.

Me transformo al mirarte
a los ojos,
al ver una realidad desnuda
que se cuela entre la bruma.

Me transformo ante
lo que desconozco,
al mirar al último recodo,
al ver tu vacío trono
que se compone
con el cosmos,
porque es lo que somos
todos nosotros,
un conjunto de formas
en evolutivo contorno,
un esbozo,
un estornudo tras un sollozo,
y te escudriño la frente
del estirado entorno
en la firma del equinoccio,
y allí una alborada carcajada
se observa así misma
para iniciar la trama.
Una pintura lejana
que se originó en una playa,
como una membrana porosa,
ensimismada,
que explosionó
ante miles de miradas.

Yo me transformo
en un cuerpo
que reconoce con esmero
cual es el momento.

Eres el espejo
que pliega el intelecto,
un avance sincero
que busca su sueño,
como un ruego
en medio de lo quieto
cuando cae el velo
de lo entero. 

Y ahora puedes verlo
con todos sus desperfectos,
con un sabor intenso
entre lo que muerdo;
un cuento
sujeto al epicentro,
donde la vida
es lo que quiero;
porque soy eterno,
un reflejo
de lo que llevo dentro.

Como un sello
del escudo del cielo
que trae el dinero
y se regocija con lo bello.

Sigue tu camino con esmero
hacia el deseo,
con todos tus filamentos
y encarna tu talento,
entre el trueno
y los destellos
del rayo primero.

Yo me transformo
ante el despliegue sonoro
y los movimientos gaseosos
que tras muchos eones
definieron su contorno.

No quiero insomnio,
no quiero cloroformo
quiero ver con estos ojos
este mundo de plomo.

Gracias a Bluepaints por la foto

El narciso

El narciso

Y vi en el horizonte un narciso
solo y desabastecido
y fui a llevarlo a un bosque
que me era muy querido,
cerca de un alcornoque
que tenía tres o cuatro nidos
y se sentía como un roble
allí en medio del camino.

Y graznaba como un estornino
al mundo de los hombres
en mitad del campo vespertino,
pues tenían que soltar su voces
y escapar por fin de su delirio.

Y nada más verme me dijo:
“Ya no hay ningún escondrijo,
finalizado está este periplo,
extiende tus brazos enjutos
y mira los suculentos racimos.
Ya están dando sus frutos,
ya viene todos juntos,
ya están todos unidos,
como un torrente colorido
y como una tarde en el circo.

No olvides lo que has sido
y sal de ese campo de espinos
que no te hacen bien sino esquivo.
Y mira ya el río de tus letras
que rompe todas las grietas
y abre la realidad entera.
Ellas te tratarán con mimo
pues viene cargadas de trigo
y de color verde pino.
Ellas serán tu emblema
y caminarán por la tierra,
darán de beber a los hijos
y a todos los niños.
Y de nuevo abrazarás el árbol
que tanto has querido.”

Y el poeta salió del cobertizo
para por fin andar el camino
y camino con los estorninos
hacia su más verde destino,
mirando al alcornoque
y a todos sus nidos.
Y recogió de nuevo su narciso
que era bello y lucido
para ser él mismo,
como siempre había sido.

Gracias a Aaron Burden por la foro