Navegando por
Etiqueta: hados

El caballo y el pomelo

El caballo y el pomelo

En medio de una charada
vi un pomelo
vestido de terciopelo,
tenía mucho pelo,
era muy coqueto;
un cítrico inquieto
que se llamaba Anselmo.

Y le gustaba jugar
a los sueños
con otros animales
del pueblo,
como al galopante Matías
al que le pirraban
los galimatías;
y montaron una carraca
para arengar a las masas
y demostrar que podían
ver lo que pasa:

“Mire, señor de rayas,
usted hará grandes hazañas
que durante tiempo
serán contadas,
siempre y cuando
salga de su casa.
Y la del chaleco
sin mangas
también será recordada,
no por sus nalgas,
ni por su lengua aplacada
sino por recitar
como los hados
palabros ensoñados,
fuego de pitonisas y magas
que como las tres parcas
no podrán ser silenciadas.
Y el de la última fila
que no tiene prisa
y tampoco tirita,
más vale que te vistas
y salgas a la vida
porque esta es finita
y aún estás en la
casilla de salida.”

Y en el tumulto,
todos se quedaron mudos,
no querían ser regañados
por el caballo
ni por el fruto;
estaban todos juntos
actuando con disimulo.

“Os vemos a todos,
que no se confíe ninguno,
hay claroscuros
y un medio actúo,
pero dentro de lo que
estaría en desuso
emerge lo uno,
allí nada es obtuso,
está el susurro
del demiurgo,
así que para el vulgo,
moved de una el culo.”

Y el caballo y el pomelo
siguieron por otros pueblos
haciendo de voceros,
una especie de pregón
de rocinante percherón
y sucedáneo de limón,
un aire ácido y citricón
para provocar al espectador
y que saltara de sillón.

 

Gracias a Atlantios y dexmac por las fotos en pixabay

Vida intensa

Vida intensa

Siento un vacío
que no tiene principio,
es ambiguo,
una especie de delirio,
conspicuo,
suena en medio del bullicio.

Y lo miro,
es puro artificio,
un armazón que se desmonta
sin piezas o utensilios
¿Y que hay,
más capas de aluminio?
¿Un aceite corrosivo?
¿Una hoja de cuchillo
que desgarra con su filo?

Pozo de agua fresca
y realidad plena,
la melena punzante de Helena,
el genotipo de la destreza
o el origen de las mareas.

Un lugar que no hace mella,
donde no hay certezas,
un campo de azaleas
o el vino de la última cena.

Agua nitrata del Sena,
el espacio entre corcheas;
realidad suelta que representa,
una entidad colosal
que no se puede observar
ya que no tiene
principio ni final.

Y yo me veo desnudo
en medio del conjunto,
todo parece abrupto
mientras recupero el pulso
¿Qué son esos susurros?
¿Un mundo iluso
sumido en el susto?

¿Qué es lo que escucho
entre las hazañas
y las pútridas marañas?
Tengo partida la espalda
de un intenso sulfuro.

Y me canta una sonata
de una época pasada
en un jardín,
sin baldosa ni adoquín,
donde oigo un jijiji
de un sapo parlanchín:

¿Qué importa ser el hazmerreír?
¿Acaso tiene miedo el paladín?
¿Por qué todo lo has de dividir?
Mira las lágrimas
que surcan tu nariz,
están llenas de pretérito sentir
¿Qué son los pecados
si no pensamientos
mal juzgados?
Esquemas que atribuimos
a los hados
que creemos despistados;
Inconsciente condicionado
por el miedo y el maltrato,
pero esto no es camino sano
ni perjurio que sea perdonado.

Suelta ya los lazos
del deterioro mal timbrado,
y libérate de la culpa
con un abrazo.

Detrás hay un lago,
que te está esperando;
intenso y amaranto
con los mejores años;
el universo como un arco
para el que se ha perdonado.

No hay herida, ni sima,
tan siquiera dolor barriga,
no hay pensamiento a la deriva
ni nada que complica.

Solo hay vida,
vida intensa y bella
que ahora mismo comienza.
¡Ya por fin despierta!

 

Gracias a mostafa_meraji por la foto

La morsa Helena

La morsa Helena

Y veo una morsa
llamada Helena
que es un poco lenta.
¿Quizás la vida le pesa?
¿O simplemente le es ajena?

Pero sabe de letras,
incluso escribe poemas
sobre olvidados ascetas
que juegan con las estrellas
y se bañan en un mar turquesa.

Y cuando se sienta cansada
y le duelen las piernas,
se echa a un lado
para dormir la siesta.

Y sueña con una quimera
llamada Electra
que le habla de la vida
y de la conciencia
que está en cada célula.

“El universo es justo
porque es uno;
está en todos los lugares
y en ninguno.

Hay un microcosmos
en cada grano
de cada humano
y en todos los átomos.

Así que dame la mano
y emprende el nado
a ese mundo subacuático
que crees olvidado.

En esa realidad
encontrarás significado
y veras a los hados
que están por todos lados.

Y debatirás con los peces
incluso con los tiburones
que aún con malos humores
conocen ya los colores.

Y descenderás tan profundo
que serás una
con todo el mundo.

Un único universo
que no es ajeno
sino eterno.

Un único momento
tan quieto y silencioso
como el trueno.”

Gracias a NOAA por la foto

Kasandra, la garrapata

Kasandra, la garrapata

Y vi una garrapata
llamada Kasandra
que juzgaba sentada
todo lo que pasaba:
“Por allá va una gata
que tiene mala cara;
por ahí un centauro
un poco atolondrado”.

Hasta que apareció un rayo
de color cobalto
para hacer saltar
a los Hados despistados:

“Somos solo uno
pues no falta ninguno,
solo hay un susurro
pequeño y diminuto.

Pero somos tan grandes
como un gigante;
estamos en todas las células
que parecen trémulas
y en todas la cuerdas
que cubren la materia.

Así fue al principio
desde que éramos chiquitos
pues todos somos padres
y todos somos hijos.

Solo hay un hecho
y es que estamos vivos”.

Y los juicios dejaron
de ser ciertos
y se perdieron
en un mantra de queroseno.

Y la garrapata se hizo
otra cosa;
luz de vida
en una gran pira.
Y un gran destello
en todo el firmamento.

Ya no había ni antes,
ni luego,
solo un susurro
en pleno apogeo.

Gracias a Erik_Karits y ersi por las fotos.