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Etiqueta: memoria

Aves

Aves

Un par de cotorras
ríen como marsopas,
cacarean a todas horas
hasta decir que son chismosas,
pero un día cruzarán la divisoria
y se convertirán en tórtolas,
aves redentoras
que describen grandes ondas,
elipsis hermosas
entre planicies nubosas;
y se unirán a la memoria 
de un mundo en prosa.

Una alegoría y una oda
que recubría una sinfonía
y volará hasta las consignas
de la diosa Artemisa,
para olvidar toda ignominia;
serán dos golondrinas
recubiertas de purpurina,
de un polvo estrellado
de los tiempos de los hados
un culmen bravo
para seguir aleteando;
un cuento de antaño
hablado por los dos pájaros;
dos estorninos muy chiquitos
que conocían el sentido
de todo lo bonito,
un haz distintivo
que vibrará
como un número primo.

Ya era…

Y se convirtieron
en dos amebas
dos almejas
y en hormigas con antenas
dos células primigenias
que hablan en unicadencia.

Es lo que la realidad vertebra
y lo que siempre da vueltas,
una sutileza que crea
y engarba la escena,
dos aves que planean
desde la última cena.

Y se tocan las alas 
como palomas blancas
dos cacatúas de porcelana
que ya porcevolaban.

Están en la antesala
de una humanidad preclara
el inicio de la trama
de la conciencia en alza,
y mientras vuelan
y se engarzan
cuentan los minutos
por ala-banzas,
una cantata muy aleteada
entre esta pajarada.

Y en el sumun de la distancia
en lo alto de las montañas,
donde los planetas
parecen reliquias chatas
se oye una voz entonada
que nunca fue creada.

El origen antes del karma
y la firma de la nostalgia,
la misma vida desplegada
que aletea entre las galaxias.

Gracias a AdinaVoicu por la foto

Dedos apagados

Dedos apagados

Línea divisoria
en la franja mortuoria,
un espacio divido
en un mundo arquetípico.

Y vi una escalera
hacia el cielo,
era para alguien
vestido de negro.
Dudaba en el desconcierto,
se supeditaba al cuerpo,
al no duermo,
al me quedo quieto,
y tengo mucho miedo.

¿Por qué te zambulles
en ese agujero?
¿Por qué desoyes
los misterios
y sucumbes
a lo incierto?

No hay problema
con el duelo,
no hay problema
con el sueño
del que asume el ruego
«¿Y si me enredo?
¿Si vivo en el encierro
y ya no hay dueño?»

Rompe tus cadenas,
libera tus venas,
conmuta tu condena
y sal de ese pozo de culebras;
son como agarraderas
para estilizar una vida
forjada de creencias.
¿Pero son ciertas?

Llegas a tientas
por la línea de lo indivisible
en busca de lo asible,
más no hay espacio
en toda la psique
como ya te dije.

Siéntete libre
y anda ya el camino
más allá de lo posible,
más allá del contigo
y del yo te digo,
hacia ese pasillo
que está lleno de brillo
y no corresponde a los vivos.
Allí viven los antiguos
y todos los designios,
y te están esperando
tus seres queridos
formando un corrillo;
contando historias
de cuando eran chiquitos.

Y ven el viento
soplando de ladillo
y una hojarasca
de matorrales y pinos
que hace cosquillas
a los transeúntes dormidos.
Una canción sin estribillo,
un rey visigodo
sentado en su tronillo,
todos penden
del mismo hilo,
largo e infinito,
donde las historias
se fundamentan
como una correa
o una buena nueva.

¿Hay principio o fin
para esta historieta?
Ya libera tu memoria
suelta ya esta hora insomia
y concilia la gloria,
realza tus manos torcidas
para que vuelen
en medio del clímax.
No hay ala perdida
ni consciencia desconocida,
sino realidad nutriente y viva
que sintoniza esta alegoría.

Déjate de evasivas
y mira hacia arriba,
eres muy querida
desde niña.
Pero tu piel esta marchita
y tu sangre no dulcifica,
así que pisa
sin ir de prisa
la singular cornisa
de la entidad misma.
Música de sinfonía,
arreglos de mandolina,
hay un silencio
del que nacieron
las almas del cementerio.

Ya no hay tiempo
suelta los dedos
que vuelvan a ser rectos.
Comprende el Eros
y el misterio,
y emprende el camino
con todos tus recuerdos
en tu último aliento.
Al otro lado te esperan
los que vivieron
con los brazos abiertos.

Gracias a StockSnap por la foto

Gracias por todo…