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Etiqueta: milagros

La alubia

La alubia

Una alubia tiembla de miedo
¿será desasosiego
o será que ya no entiendo?
Hubo una época de conceptos
y otra de fuego,
pero ahora hay un amanecer nuevo
donde todo es juego.

¿Sería una alubia vidente
de las que mucho siente,
que se abrió a nuevas posibilidades 
y universos espectrales
y conoció a su yo superior
que era un alubión?

«—Sabes mucho
de sueños y conjuros,
ha caído el muro
de todo lo oculto,
es como un escalón
hasta el último eslubión;
donde la salsa es mestiza
y la cocina hechiza.
Pero es la única manera
de vivir la vida,
sin dejar ni pizca,
ya no hay mentira
y la realidad es distinta
porque es en sí misma.
Es la cima de toda esta poesía,
cuanto más arriba
la sombra es entredicha
y mayor la tentativa.

El despertar de la alubia
con enorme alubiduría,
llevas muchas vidas
transitando por la alu-vida.»

Un destello de acordes
desquitaron los tenedores,
no la verías en los comedores
ni entre los frijoles.

No era una alubia perdida,
era una alubia fidedigna
con sus formas curvilíneas.

Y escribió novelas
y muchos poemas,
hablo a audiencia
desde la presencia
y cumplió su destino,
que era el mismo
que había elegido.

«No hay camino
que no llegue a destino
y obra sin distintivo;
evita todo tipo de juicio
porque todo está escrito.
Aporta tu alubrillo
para que se cante
por las tardes,
tú podrás ayudarles
a salir del trance.»

Y la alubia se quedó meditando
hasta solo ver un grano,
era muy amplio
más allá del marco,
retumbaba entre los salmos
y otros cantos lejanos,
milagros de otro plano
que convenían con los astros.
Diatribas y saltos cuánticos,
un estanque catártico
con aire mesopotámico
derretían el ártico
y todo lo congelado.

Es el magma del movimiento
donde todo es alimento.
Se nutre de lo incierto.

«—No soy condimento
pero puedo ser sustento
por medio de la palubria
que ya alumbria.»

Y muchas alubias
salieron de sus guisos
como números primos,
cuna de lo convenido;
un nuevo mundo
fuera de peligro
donde todo tendría sentido
y todas aportarían lo suyo.

Gracias a Ninetechno por la foto

Luz de fondo

Luz de fondo

Veo una luz al fondo
relacionada con el todo
y con lo que es hondo.
Es posibilidad y es poso,
un sedimento que suena
como un cante jondo.

Pero también es un rayo
que extiende la mano
y le interrogo:
“¿Escondes un sollozo?
¿O eres puro alborozo?”
Y el rayo se convierte en mozo
y se hace uno con el cosmos.

“No estás solo
ni hay un solo polo;
estás en equilibrio
con el entorno.”

Y veo una selva
que me recuerda eterna,
con sus cayucos
y sus malezas.
Tiene una larga melena,
es pura fuerza,
corazón de tierra
que ruge como una pantera.

“No hay desamparo
ni colores pardos,
solo vibrantes trazos
que empujan tus pasos.

Y el rayo me habla,
revitalizado por mayo
y me rodea con sus brazos:

Ya has dado el salto
más allá del charco
para andar con chanclos
en la lengua de los milagros.

Olerás a barro y a cardo
en un paisaje que te
sube al estrado.

Yo te hablo y te alabo
con acento indiano,
del nuevo mundo
ya eres su paisano.”

Gracias a Pexels por la foto.

El oráculo y Hermenegilda

El oráculo y Hermenegilda

No hay error de cálculo,
ni átomo en el gránulo;
porque una vez
fui a ver al oráculo
hace ya años.

“He visto milagros
y eventos plenarios,
cuando la luna roza el sol
con un cosquilleo momentáneo,
que todo lo detiene
y lo hace enano”

Y vi una hormiga
llamada Hermenegilda
que se convirtió en mi amiga,
era sencilla
y tenía mucha vida
pero le consumía
ver lo que perdía
pues estaba herida.

Así que se detuvo de costado
para ver el mundo ancho,
y acariciar una luz que podía sanar
y el mantra del jaguar.

“Los fantasmas has de purgar,
para poder avanzar
libérate del mal
y de todo malestar,
así empezarás a volar”

Y se convirtió Hermegilda
en una criatura divina,
llena de dicha
y de luz arriba
con una enorme risa
que sonaba muy antigua.

Gracias a Walkerssk por la foto