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Ojos

Ojos

Y me hablaron los ojos
en un lenguaje lloroso
como dos jarrones
de colores quejumbrosos. 

Izquierdo:
—No me gusta lo que tengo delante,
no me gusta tener que desviarme,
cuando miro a alguna parte
no me gusta tener que escucharte
y mucho menos vislumbrarte.
El mundo tendría que ser arte
y no este desperfecto de partes, 
¿no hubo un conjunto antes
de todo este desastre?

Derecho:
—No me gusta el estancamiento,
no me gusta el movimiento,
no me gusta este estruendo 
ni tampoco el silencio.

Por eso sentencio y sentencio.
¿Por qué este mundo
no es lo que quiero?
¿Por qué no hay
solo un argumento
de un único atuendo?

—¡Porque sino no veo! 
—Pero yo quiero algo nuevo.
—También puede ser imperfecto.
—Eso desde luego.
—¿Y cuando vea lo viejo?
¿Y cuando venga lo muerto?
—Pues entonces moriremos.

Y los ojos se miraron
hacia el centro
entre horizontes de fuego,
chispas infinitas
que escapaban por la mirilla.

—¡No veo, No veo!
—Porque no acepto.
—Todo me es ajeno.
—Todo me es bello.
—Porque eres un cateto.
—¿Cómo ese genial griego?

Pero todo era un sueño,
todo era un juego,
donde para ver,
había que verlo.

Y allí, justo en medio
habló el ojo tercero
que era como un maestro.

—Miro sin miramientos
entre los destellos
sin juzgar lo que veo.
Porque no soy dueño
y no soy este cuerpo.
No me molesto,
soy lo que parezco
hasta mi último aliento.

—No entiendo.
—No entiendo.
—¿Por qué estás en medio?
—¿Por qué no te vemos?
—Estoy oculto tras los miedos
y todos vuestros reniegos. 
Un mundo de sueños
con el nuevo comienzo,
un amanecer mañanero
donde no habita el tiempo.

Todo aquí está lleno,
no hay errores
ni aciertos.
solo hay camino
dentro del anillo divino
que quiere para ti mismo
lo que tú has elegido.

Se corrieron los visillos
desapareció el espejismo,
todo lo que veíamos
tenía que ser visto.

—Hay una enorme confusión
en lo que aparece en la visión,
mucho de ello es solo tensión
que genera desazón.

La vista es casi instinto,
un pequeño pedacito
de todo lo que percibo.

Y los ojos parecieron callados
al mirar sin espasmos,
estaban confiados
al ver ante lo opaco.
El panorama era claro,
por lo definido y manifestado.

Miraron y miraron
en primer plano
para ver milagros
entre lo diáfano.

Gracias a Karola G por la foto

Los colores de la mirada

Los colores de la mirada

No veo con los ojos,
no veo con la mirada,
pues más allá de la sombra
todo es madrugada.
Colores oscuros en movimiento,
que escapan en desbandada.
No hay cimientos,
solo llamaradas
que se pierden en el ocaso
como una cascada.

Y me concentró en las cuencas
y me aprieto la cara
pues hay una película
que tiene color malva,
y no me dejar ver
ni escuchar la calma.
He perdido todos
los tonos de la mañana.

Y tengo una idea vaga,
un sendero que conecta el alma
tras el enredo de las parcas;
donde florecen los nidos
y la realidad no es opaca,
sino tan bella y esbelta
como el agua clara.

Y decido beber un poco
tras mojar mis palmas
y veo un pez alado
que sale de una charca.
Y hace una asana
y mueve sus alas
mientras asegura
que la tierra es plana.

Y mira al horizonte
y la realidad se imanta,
como un péndulo
que precede al alba;
con todos esos colores
macizos como el plasma
que cubrirán las llagas
que escalan por mi espalda.

Y entro en una sala
de una lejana comarca,
donde están todas las aves
y suntuosas damas.
Y ellas escuchan
mientras me cantan
una canción añeja
que tiene cuatro patas.
Y en mis oídos se ancla
como una nana,
con su luz tenue
y sus escasas palabras.

Y al fin escucho
entre chanzas:

Largo es el camino
de esta caminata;
no desesperes por los pasos
ni por las paradas.
Solo anda y anda
que llegarás a un sitio
color grana
y estarás tranquilo
como en casa;
mientras miras los colores
que pueblan la tierra vasta.

Gracias a Alexa_fotos por la foto