Navegando por
Etiqueta: piedra

La semilla del árbol

La semilla del árbol

La semilla de un gran árbol
pudo ver su sustrato,
era un gran prado
en medio de un bosque abovedado.

Y allí había una piedra verde
de varios palmos
que hacía estragos.

“No seas reincidente,
corazón doliente,
pues la vida
no es como un saliente;
no hay tanto dolor de vientre
ni temores latentes.

Eso es solo mente.
Dale la vuelta al torrente
y cuenta hasta veinte
y recorre la ladera
que no está en pendiente.”

Y abrazó a la madre
del corazón caliente,
pues ella era el ambiente
y todo el amor verde.

Y la semilla se hizo árbol,
y abrazó el bosque de sus hermanos:
abetos, alcornoques o naranjos
que dormitaban
en medio del prado.

Gracias a jeff king por la foto

El ratón Monseñor

El ratón Monseñor

Y del horizonte bajó un ratón
con chaleco y espuelas
al que todos llamaban Monseñor
por sus sagaces respuestas.

Larga era su lengua
y aún más sus ideas,
no había tregua
si dialéctica era la pelea.
Tal era su rigor,
tal era su destreza
que daba igual el tema
ya fuera Kórsakov
o la vida de Ana Bolena.

Pero estaba cansado
de tanta confrontación
y de tantas estratagemas.
Quería ver más allá de la razón
y debajo de los esquemas.

Así una noche bajó del balcón
y se fue por la arena
para ver al maestro Aquelón
de las letras y los fonemas.

Nada más verlo se deslumbró
por su reluciente estela
y pensó que era un dios
que lo convertiría en piedra.

Solo fue una emoción,
una duda pasajera
hasta que el maestro alzó la voz
y monseñor le vio las muelas:

“No tema, Monseñor, no tema.
De verdad, no hay dilema.
Solo buscas la visión
que trasciende los teoremas.

No hay prisión,
ni tampoco ratonera,
solo formas a la sazón
que danzan a tu vera.

Te parecerá una complicación
incluso una bagatela;
pero es como un doblón
entre mil monedas.

Solo mira el interior
y no tanto hacia fuera
y por fin verás el sol
junto a la luna llena.

Todo tiene una explicación,
todo tiene su cadencia,
pues no hay mayor posesión
que el tiempo y su inexistencia.”

Y allí quedó Monseñor
sentado en su presencia
mientras giraba el reloj
sin que se diera cuenta.

Y por fin se hizo mayor
y mucha fue su experiencia
cuando pudo mirar al sol
en toda su esencia.

Gracias a RolandKuck por la foto

Destello del cielo

Destello del cielo

Y vi entre las nubes un destello
rizado como un cabello,
una cuerda para subir al cielo
y discutir con los de arriba
el porqué de tanto trasiego.

¿Sería todo aquello una epifanía
o un soleado monasterio
donde los ángeles se amontonaban
juntitos hacia el centro?

Y me preguntaron :

“¿A que has subido muchachuelo,
a ver si de verdad hay sujeto,
si hay significado tras el soneto
o algo que luzca entre lo bello?

No solo hay cuerpo,
ni todo es pequeño
dentro, muy dentro
escondidos hay misterios.”

Y en esto se mostró Anselmo
tan longevo como inquieto
saltando de un lugar a otro
en los arrabales del viento.

Pero no quería escucharle,
quería seguir subiendo
y conocer la verdad
de este triángulo escaleno,
en el que cada peldaño
era uno de sus catetos,
una escalera hacia el cosmos
y hacia el último evento.

Luz de luces,
paradigma de advenimiento
que das cobijo a los ángeles
desde el comienzo.

Y la luz se desplegó
en el apogeo del destello
y me bajó a la tierra
para obtener consuelo.

Con la piedra, el asfalto,
donde todo tenía forma
y todo tenía peso.
Aquello que no comprendía
por ser un poco denso.

Y apareció la madre
con un lucido beso
guardado en la mejilla
desde hacía tiempo.
Y me miró profundo
como en un sueño,
en este relato terroso
que en verdad era un cuento.

<Gracias a la madre tierra
por su forma>

Gracias a Adriana Wojakowska por la foto.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies