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Etiqueta: rosado

El topo

El topo

Un topo decidió asomar la cabeza
pues tenía mucha destreza
y lo que allí percibió,
la verdad que fue desolador.

Un mundo mugriento,
un mundo precoz
donde todos los habitantes
trabajaban de sol a sol.
Encerrados en cajas,
perdidos en su dolor,
como una marea nauseabunda
de esclavos de Tutankamón.

¿Y qué ha pasado desde
que se esfumó el amor?
Si antes estaba por todos lados
hasta el último rincón,
brincando de un lugar a otro
como una iguana o un tejón.
Era tan verde y rosado
entre notas de corazón,
que se destilaban en el pecho
antes de darle un toque azulón.
Así que salió de su cueva
y de verdad que cantó,
cantó por toda la tierra
con su voz de tenor
y se le unieron unas soprano
que salieron de un radiador
unas ranas saltarinas
que también tocaban el acordeón.
Y allí montaron una orquesta
y leyeron un pregón
que decía algo así:
no solo salgas de juerga
y mira el interior
que es allí donde está la fiesta
y el sonido del tambor.
Allí donde baila la pantera
con ritmos de color
una balada de silencio
que culmina este clamor.

Y la tierra empezó a sanar
pues ya había pasado el monzón,
había llorado sobre la hierba
y liberado su dolor.
Cósmica era la pradera
más alto su fervor,
pues el topo había visto la morera
que habitaba en su interior.

Emociones de cuarentena II (Hace 6 días)

Viaje interestelar

Viaje interestelar

Y me construí un cohete
con las herramientas del patio:
con una mecedora, un tobogán
una centrifugadora y un armario.
Y tomé carrerilla desde la colina
hasta al campanario
ante la atenta mirada
de mis amigos y del vicario.

Y me lancé en picado
y empecé a volar
por encima de los astros.

Y llegué hasta un planeta rosado
donde había aves a nado
que bebían fuego y escupían
sangre por los costados.
Y me sumergí entre espasmos
para poder palpar
todos esos cuerpos
cubiertos de plumas y escamados.
Eran como el Fénix,
atunes vestidos de ganso
que hablaban múltiples lenguas
desde el latín hasta el marciano.

Y les pregunté con sorna
en su idioma originario
¿Por qué buceáis y surcáis
a la vez el mar y el espacio?

“Porque hemos decidido,
hace ya periodos milenarios,
que es del todo arbitrario
preguntarnos si somos
aves o pescado,
criaturas de fuego o de acuario
¿Hay alguna respuesta
detrás de lo binario?
Ese es nuestro corolario.
Vuela y también
date un baño
y busca los límites
de este planeta rosado”

Así que me volví a mi cohete
un poco descolocado,
y encendí el motor
tras coger los mandos.
Y arranqué hacia la tierra
para volar a todo trapo,
saludando a las lunas
y al polvo estrellado
y cada uno de los huecos
que me iba encontrando.

Gracias a Pawel Czerwínski por la foto

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