Taller online niño interior, vocación y arte

Taller online niño interior, vocación y arte

El sábado 25 de Noviembre de 16:30 a 19:30 hora española tendrá lugar el taller online de niño/a interior, vocación y arte. Donde tomaremos contacto con nuestros niños interiores para ver dónde se encuentran, cómo son, hacia dónde puede ir encaminada su vocación y sus deseos, y para bañarnos en ese mundo artístico lleno de color que todos tenemos dentro. Os explico con más detalle en el siguiente vídeo

En concreto los puntos que trabajaremos:

  • Toma de contacto con nuestros niño/as interiores
  • Distancia de nuestros niños interiores
  • Emociones y barreras con nuestros niños
  • Arte personal. Colores interiores. Ejercicios creativos
  • Luz y meditación

La forma de trabajo será muy experiencial y vivencial utilizando diferentes tipos elementos como dibujar, escribir, colorear, visualizar o bailar y lectura de textos espirituales y del propio autor.

El precio del taller son 35 euros por persona y para apuntarse podéis escribirme a cantosprimitivos@gmail.com a instragram: @diegoprimitivo

El llanto

El llanto

Y había trozos de mí
repartidos por la tierra,
una cabeza, un hombro,
una mano, una pierna.
Todos repartidos descuartizados.
Estaba roto, perdido en el llanto,
un llanto que no llegaba,
un llanto quebrado.

Un llanto oscurantista,
un llanto esquivo a la vista,
un llanto desmesurado;
un llanto mutilado.

Una cascada malnutrida
de lágrima insípida,
un torrente maloliente
que se deshacía astringente.

Y quise mirarlo,
incluso condenarlo,
quise ponerle hebras
para salir de las tinieblas.

Pero aquel llanto era confuso
diluido por el orgullo.
Era la cara del moribundo
y del que está desnudo.

E intenté recoger mis pedazos
del abdomen a los brazos,
solo había retazos
y deshechos aciagos.

Pero el llanto estaba esperando
como una larva,
como un canto profano,
un ruego del que va caminando
y se ha perdido en el ensayo.
Una esquizofrenia
absorta en el mal trago.

Pero me detuve a escucharlo:
“Ya no estás condenado,
eres libre del anonimato,
alza tu voz
con fuerza y descaro.
Grita y grita
por los cuatro costados:
soy el verbo
lleno de significado.

Ya no estoy varado
ni estoy mutilado,
los siglos son ya
cosa del pasado.

Tengo otros rasgos,
y sé de lo que hablo.”

Y miré a los astros
y recogí mis pedazos,
Estaban todos arrejuntados,
como un verso suelto,
un único cuerpo
de poeta de terciopelo.
Por fin alzaba el vuelo

“Yo sueño, yo sueño,
ya no estoy muerto,
es el momento.”

Y el llanto salió abrupto,
muy desde dentro,
de lo más profundo.
Ya no se contuvo.
Se liberaba el injerto
para ver todo el conjunto.

Gracias a justravelling por la foto.

La muerte

La muerte

Voy en un bote
que conduce Caronte,
estoy entre dos mundos
que apenas vislumbro.
Es un conjuro,
es tierra de difuntos,
con todos sus colores,
sus claroscuros
y sus negros humos.

Y veo una calavera
que puede ser de cualquiera,
pero es solo ella;
es tan esbelta
que está muerta.

Y hay un fauno,
un inmaculado
y un mutilado,
una hilera de cadáveres
andando entre pesares

“Estamos muertos,
Estamos muertos;
eso es cierto.
Casi nos hemos disuelto.

Somos criaturas del subsuelo
que olemos a heno.
Algunos morimos ahogados,
otros envenenados.
Algunos nos están decapitando
mientras seguimos andando.
Por esos lloramos aquí abajo,
por eso tanto nos quejamos.

Somos marea muerta
de la conciencia maltrecha,
un ejército de tinieblas
recostado sobre la tierra.

Por eso gritamos
y por eso avanzamos
hacia un cadalso
que no controlamos.

“Somos miseria,
somos pandemia,
somos la peste
y toda la muerte”

¿Y para qué luchamos,
para qué abjuramos
si somos putrefactos
y estamos hechos pedazos?»

Pero había una voz
en la lejanía
que era amarilla
y muy vívida.

Una fuente mística
que cantaba por encima
que no había diferencia
entre la muerta y la vida.

“Soy el pulmón del que respira
la voz del que grita.
Soy el fuego de la pira
y la morada divina.
Estoy en todas las mezquitas
y en el que se excita.
Soy la miga y también la dicha.»

«¿Y por qué no te escuchamos
por qué estamos tan alejados;
por que somos escuálidos,
pusilánimes y minusválidos?»

«Porque creéis
que estáis muertos,
vais todos en hileras
sometidos por la indiferencia.
No tenéis sueños.
Sois solo esqueletos,
míseros despojos
que se recuestan en lo correcto.
Pero no hay desdicha
más indigna
que faltar a la vida.
Sois la apología del miedo
y del no puedo;
del me quedo quieto
hasta que otro
haga un movimiento.

Menudo estipendio de voceros
y de cadáveres postreros.

¡No estáis muertos!,
¡No estás muertos!

Solo sois prisioneros
de vuestro propio encierro.»

Y los difuntos se quedaron quietos.
Había dudas en sus lamentos;
podían escuchar sus anhelos
y todos sus deseos.

Se oyeron ruegos…
una lluvia de huesos
y cataratas de muertos;
por fin se escuchaban a ellos.

Y se hizo un arabesco
para romper el entierro,
la muerte predicha
en el colofón de una sonrisa.
Toda una algarabía
en el espesor de una brizna.

Gracias a ChiemSeherin  por la foto

El castillo de Émblor y Diego Primitivo en Cuba 74

El castillo de Émblor y Diego Primitivo en Cuba 74

Presentación de El castillo de Émblor y de Diego Primitivo en el centro cultural Cuba 74 en Ciudad de México justo antes de venirme a España. Anécdotas, experiencias de la aventura Mexicana, fragmentos de la novela (primer capítulo y el origen del universo), reflexiones de estos meses, poemas y explicación de qué tipo de escritor soy.

Aquí os comparto algunos de los vídeos del evento:

El origen del universo

Diego Primitivo

Un monstruo debajo de la cama

Aquí tenéis más información de la novela El castillo de Émblor y sobre mí Diego Primitivo

 

Poemas extravagantes e imaginativos

Poemas extravagantes e imaginativos

Os comparto a continuación un conjunto de poemas primitivos menos conocidos, que quizás están deambulando en el histórico de las tripas del blog; pero que tienen su gracia, su significado revoltoso y ahora por lances del destino, de pronto vuelven a la palestra cargados de imaginación.

  1. La ecuación de los alquimistas
  2. Viaje interestelar
  3. Los jueces de la mesa 
  4. La larva Matilda
  5. El ratón monseñor
  6. El topo
  7. Un monstruo debajo de la cama
  8. Planeta de ácaros

Y también un par de poemas en versión vídeo, bien acompañados de atuendo y gorro.

Nuevos talleres: Escritura, muerte y vida

Nuevos talleres: Escritura, muerte y vida

Gracias a todas las experiencias del último año y todos los viajes emprendidos, estoy desarrollando nuevos talleres frescos y espirituales para trabajar la escritura persona o la muerte como espejo de la vida. Os cuento más en el siguiente vídeo.

Como habéis visto en el vídeo los nuevos talleres que están fluyendo son:

Talleres de escritura creativa y de la vida: El objetivo de este taller no es solo realizar ejercicios de estilo, técnicos, sobre narración o asociaciones sino encontrar y conectar con la voz que tenemos dentro, con el escritor o la escritora que quiere salir y expresarse. Se puede realizar mediante sesiones individuales por grupos. Si quieres más información pincha aquí.

Taller sobre la muerte como espejo de la vida. Tarde o temprano todos nos vamos a morir. Pero ser más consciente de esta realidad puede permitirnos encarar con mayor entereza y plasticidad la vida. Para ello se trabajarán las asunciones previas sobre la muerte, nuestro tiempo finito, el miedo, cómo se entiende la muerte en diferentes tradiciones, la luz y la esperanza. Todo de manera experiencial y vivencial, y con mucho respeto. Más información del taller (+)

Además están el resto de talleres primitivos sobre: niño y niña interior, liderazgo humano, creatividad y juego… que podéis ver en el siguiente enlace (+)

Podéis contactarme en cantosprimitivos@gmail.com o a instagram @diegoprimitivo si estáis interesados o tenéis alguna pregunta.

Juan Pablo El Sastre

Juan Pablo El Sastre

Juan Pablo el Sastre
contaba el relato de existencia
que rondaba por su cabeza:
que si era efímera…
que si era esquiva…
que si llegaba a cansarte
hasta hacerte cadáver…
pues todo era vacío
y completamente anodino…

Y así zurcía su hilo
ante semejante descosido
para coserse un chaleco divino
de lustrosa seda y hilo
que ponerse los domingos
antes de ver a Dionisio.

Pero lo que no sospechaba
es que sería testigo
de lo inabarcable y positivo,
todo un sinsentido
más allá del raciocinio,
en medio de aquella amalgama
que superaba la nada.

Y sintió nauseas…
Y siguió tejiendo
ante aquel remiendo
que sacudía el ingenio.
Las palabras tropezaban
en el hiato de los milenios
y la boca se empequeñecía
ante el final de la desdicha.

No había criatura
ni contorno ni figura,
perdida la mirada objetiva
en las paredes de la alquimia
¿Moriría la filosofía
en el recodo de la alegoría?
¿Cómo explicar un pensamiento
en el espectro de lo quieto?

Y siguió tejiendo y tejiendo,
ya no un chaleco
sino un americana
y un pantalón de feltro.

No había entierro
ni se fingía ya muerto,
el hilo traspasaba el cuerpo.
Había zurcido con esmero
un alegato de queroseno
que derretía el tiempo.

Ya no había nausea
había encontrado la causa
que le vestiría de letanía
en las mañanas vespertinas,
un flujo de evidencias
en las estrías del galimatías.

Y nada más despertar
corriendo se fue a buscar
a Simone al Bulevar.
Por el Sena pasearían
el resto de sus vidas.
Un torrente de alegría
en la mirada parisina,
una fábula modista
de tejido existencialista.

Muchas por la foto a 12019

El puma

El puma

Y di un zarpazo a la realidad
cubierto de hilaridad,
de allí salieron lagartijas y moreras
que estaban llenas de eccemas;
pero no eran presas
ni estaban ilesas,
sangraban por sus lenguas
historias de oscuras leyendas.

Y entonces vi un puma
que atravesaba la negrura
sobre un reguero de avispas,
muchas parecían difuntas
y gritó al aire y al vacío
hasta hincarle los incisivos;
quería sorber su detrito
y expulsarlo de sus intestinos.
Ya no había nada ni mío
ni tampoco tuyo
solo aquel bramido felino.

Y clavó las garras a lo específico
hasta iluminar un pasillo
y encontrar una puerta
mugrienta y negra.
Y al abrirla miró al suelo
que estaba lleno de heno
pero en el centro
había un hueco,
una pirámide reluciente
conectada a un pasadizo
de cortantes colmillos.

Y el puma se deshizo
en trescientos acertijos,
una masa oscura
que oscilaba curva.
Allí estaba la furia
que bullía desde la curia
para hablar a lo negro
como si fuera un recuerdo.
El mundo lo había descubierto
entre telarañas de terciopelo;
en una cajita cruda
estaba todo tu talento.
«Merece todo el respeto
se acabaron los remiendos,
y posponer el reconocimiento.

No hay figura
que no tenga altura
ni arlequín
que no ría con retintín.
Haz del esbozo tu finura
en medio de la holgura.»

Y vi rayos sobre mi cabeza
que eran color crema,
en medio había un lago
que susurraba en esperanto.

Y allí metí la mano
y encontré la lira de un bardo.
La toqué por los años
hasta convertirme en anciano.
Era una lira ya muy mía
que pertenecía a mi familia.
Cualidades muy intrínsecas
que me hacían tocar con pericia.

Y el lago emitió un sonido
contundente y vacío.
Un flotante daguerrotipo
que contenía todo lo vivo.
Y allí canté una oda al infinito
mientras cumplía mi destino.

Gracias a LanZa por la foto de Piaxabay

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