VasiliO y el Vacío… 6º capítulo del podcast Paseos Primitivos, el más narrativo, donde profundizaremos en el sentido del vacío, en lo que está derretido hasta encontrar a VasiliO que es tejido del propio vacío… Con mucho humor, surrealismo y absurdo… Muy narrativo… Y esta vez solo ante el micro…
Y si queréis hacer algún comentario, compartir una anécdota paralizante o hacernos una pregunta existencial o podéis hacerlo siguiente email: cantosprimitivos@gmail.com
Eres suma inteligencia y pura presencia, el que rompe la inercia y la apariencia… Manantial de encomienda sin urgencia, te expresas con contundencia en los albores de la novena puerta, pero no eres naturaleza muerta, ni conciencia que no despierta.
Hay túneles… tinieblas… Hay una tendencia cargada de indiferencia pero es solo miedo hacia lo incierto a entrar en el desierto y conocer lo que quiero. Aquí me presento, no puedes ser un injerto ni un mausoleo, tienes un acuerdo con los cuatro elementos, no vives en un sueño, ni bajo cuatro metros. También tienes cuerpo, crees que con vivir ya eres peso muerto y que el universo es sumo desconsuelo, pero esto no es cierto ni tiene fundamento, te conviene creerlo, es más fácil si es un cuento…
¿Para qué hacerlo? ¿Para qué arriesgo?, si no hay nada eterno, todo es una mentira del hidrógeno al helio; nada es nuevo. Todo está hueco y lleno de pellejos.
Pero hay una brisa que limpia las heridas y la piedra cobriza entre todas las desdichas. Es una mano infinita que entreteje caricias y también alivia. No hay nada hecho trizas ni torrente de almas perdidas. No existe esta oscura sima ni esta falsa mentira.
Quieren que eso creamos que somos pantano desolado y que estamos derrotados, más no lo estamos, formamos un halo que extiende la mano hacia el mismo lado.
No más postulados ni pensamientos mecanizados no más artefactos, ni utensilios automáticos. Hay un sentido kármico en el cosmos cuantizado, contingente contra el pánico y ariete balsámico.
De fondo se oye una voz que conduce al corazón, estruendo y ardor con mimbres de canción. Una especie de tensor, el último rotor que produce la acción, libera la razón de la quinta colisión, fenómeno de destrucción de toda ilusión.
Se deshace el mundo dividido… en que todo es escrutinio… Sello de lo nativo y recuerdo del olvido, como cuando eras chico y todo tenía sentido. La vuelta al Eliseo, y al paraíso. Único destino del universo derretido. Tú y tú mismo sin artificio; un anillo constitutivo, como un monolito que pone fin al armisticio.
Nuevo episodio de Paseos Primitivos. Monográfico sobre la mecánica cuántica con mucha improvisación y una gran intervención de Paulino. Programa alocado donde hablamos con físicos célebres del siglo XX, el gato cuántico y nos encontramos con el otro «Yo». Todo muy absúrdico y surrealista. No faltarán las anécdotas paralizantes, la pregunta existencia o el ejercicio sintético y primitivo.
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Poema sobre atreverse, extender la mano, el momento, recoger los premios y exponerse, no tener miedo… el cambio es inherente a la vida… Hay que buscar lo que hay dentro de nosotros y encararlo… la vida es un poco… mostrar lo que tenemos.
Si quieres leer el poema, puedes pinchar en este enlace:Vacío infinito.Mucho Primitivismo
Veo una bola infinita que está llena de vida y me grita y me insta a que salte de la cornisa, es un viaje de ida, un viaje a la cima, un cambio de clima, es asomarse al clímax a lo que tiene miga y a la apuesta divina.
Vida sin lentillas, cortapisas o parabrisas, sin la mirada perdida; vida que es vida, vida que es consigna, vida en sí misma, vida para la vida, vida que te conmina, vida amiga que te lleva hacia arriba.
Vida que está llena de perseidas cristalinas, enormes bombillas que bombean desde la angina un montón de hemoglobina. Porque ya rebobinas y comprendes entre bambalinas.
El gran secreto de la cortina, cortina quemada de luz merovingia, hematíes en fila en suma algarabía. Calidoscopio que se arremolina junto a las tripas y crea una vertiente ventrícula.
Vida ya misma, músculo de pericaricas que me insta a la consigna que palpita los sueños de Artemisa.
Inspira…
Vida sin cateterismo. Un yo conmigo mismo donde soy testigo y protagonizo. Ando el camino sin que sea torcido. El yo que he elegido, diástole y destino sin miedo al peligro, sin nada dividido.
Un estruendo colorido y fuego conspicuo que marca el periplo del salto al infinito.
Veo un estanque en medio de un agujero, está lleno de heno tiene hedor a puerco y en él se arremolinan muertos.
Y hay un barquero que no tiene cuerpo, es como un lucero de los vientos de invierno; se compone hacia dentro y habla con esmero. Y aunque tiene una calavera que se escapó de un convento sabe todos los secretos.
—Y me dice, señor está usted muy pétreo, tiene en el corazón como un cerco, una valla repleta de estiércol.
Y yo me revelo, desde luego. —¿Quién es usted pordiosero? ¿Quién es usted, putrefacto y endiablado Barquero?
—Solo soy la voz de otro tiempo, el susurro de los muertos, y del suspiro longevo.
—¿Quiere que vayamos al infierno? —Pero ese el camino eterno. —Una ruta llena de burlas. —Pero allí verá a las brujas y las musas.
Y navegamos hacia el destierro, la vida parecía un encierro pues se replegaba en torno al miedo, curva, hacia dentro. Tenía el torso desnudo lleno de plantas y musgos.
—¿Quiere que haga un requiebro? —¿Y si perezco? —Ya estás muerto.
Y vi un muro negro lleno de cieno, una especie de injerto que se hacía espeso y hablaba desde mi yo interno.
“Estás en los huesos; emerge del desconsuelo y de lo incierto. Eres como penumbra llena de amargura que busca una bula, pero aquí todo es bruma. Una canción de cuna de esas que susurran, ululan y te abruman. No hay hambruna. Desata tu furia y deja las calumnias. La forma siempre se conmuta, es una balanza en contingencia exacta, no es razón abstracta, ni absurdo ni alabanza. Es el origen del karma y de la entidad pesada. Pero si miras con la mirada verás que allí no hay nada, solo formas vacías de conciencia infinita que quieren saborear la vida y quiere ser vivida.
Porque es ella misma. Es prístina e intelectiva, nota básica de la polifonía percibida por las dendritas y por toda la melanina. Es así de irreflexiva pero no va a la deriva.”
Y no me había dado cuenta pero había llegado a la otra orilla tras escupir en la neblina. Había una luz corrosiva, una estampida verde y amarilla; una vieja cara conocida que del todo sonreía conocía de sobra mis protestas y misivas.
Alma de mi alma mía fuerza sucinta que siempre ilumina como un prisma.
Cuarto episodio de Paseos Primitivos donde Paulino y yo buceamos en la filosofía del Egeo, encontrándonos con Aristóteles y Platón en una playa, rodeados de mucho surrealismo, absurdismo y vientos de fondo. Juguetearemos además con los silogismos y meditaremos sobre un caracol que apenas avanza sin que falten las anécdotas paralizantes, las filosofaciones o el ejercicio sintético y primitivo.
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Veo un águila que sobrevuela la llanura. Tiene el pico naranja, la piel amalgamada y cuenta la leyenda sobre unos nómadas que se movían en hordas. Deambulaban por la tierra sin una ruta cierta, un viaje de encomienda que se mantenía sobre dos piernas.
Te vi en otra vida cuando eras una niña, estabas perdida tras la mirilla. Ahora eres una mujer preparada para el placer, un completo orgasmo que está lleno de espasmos.
Una realidad de viñetas que llena tus caderas, libera tu alma sureña, que a la tierra alimenta. Realidad de placenta tras varias vidas muertas.
Ya no hay parálisis, te envuelve el éxtasis.
Pero aún recuerdo cuanto te envolvía con mis pieles, no sabíamos de continentes y había muy poca gente, pasábamos hambre, vivíamos para la Madre en las noches ancestrales, tocábamos la luna con los pulgares, y palpitábamos en la sangre pues no había pensamiento ni castigo, ni nada definido, solo sigilo, noches de olvido donde cantabas al vacío, con tu voz de mirlo. Poderos solsticios, sin cobijo ni abrigo, solo grito, piel con piel, aliento compartido, imágenes, poderío, fuegos y estribillo noches de garganta, en grutas que amamantan, unos pocos años, lobos en camada agolpados en la roca, una vida corta llena de estrofas y de congoja.
Te fuiste mi vida por razones desconocidas, solo teníamos dioses fuegos y folclore, y el canto a los soles; no éramos pobres, y no había complejo orden.
Te fuiste entre dolores mientras ibas susurrando canciones a los hados, yo te agarraba la mano acompañando tu canto, una serena melodía que hablaba sobre tu vida. Elipsis y alquimia. Una muerte digna que me dejó hecho trizas.
Y te recordaba por las noches en la penumbra de azogue, un sentimiento de morgue, un rito de estertores mientras miraba el horizonte un intenso fuego que emulaba tu recuerdo.
Los años pasaron bajo la mirada de amaranto, historias sobre el letargo, un pasado lejano donde nada fue en vano. Leyendas de anciano con suave color magro, el tiempo se ha condensado, quizás sea indeterminado, por eso te cojo la mano.
Vídeo sobre el poema Quemazón, escrito hace unos meses, que incita a atrevernos, a avanzar, a vivir la vida, porque la vida es para vivirla. Calma. Respiración. Aceptación. Valentía.
Si queréis leer el poema completo aquí tenéis el enlace: ir al poema
Tercer episodio de Paseos Primitivos donde nos adentramos en el pecado original, el impacto de la manzana en toda la vida, buscamos a la Madre Universal y recreamos momentos de la vida de Isaac Newton y Gottfried Leibniz. Cargado de absrudez, metafísica, surrealismo, con sus anécdotas paralizantes, filosofaciones, ejercicio sintético , poesía inmersiva y la pregunta existencial.
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