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Etiqueta: esmero

El estanque

El estanque

Veo un estanque
lleno de animales,
algunos son aves rapaces,
otros caimanes
de largos dentajes
y mordeduras centelleantes,
pero delante
de esta imagen
solo percibo
un miedo constante;
un pensamiento proyectable
que está desde antes,
desde los comienzos,
desde que estaba en aprietos,
cuando era un ser inquieto
siempre dispuesto
a salvar el pellejo,
¿Pero que es el ego
si no aferrarse al miedo?

No es una salvación
solo una ficción,
donde me quedo quieto
y ya no crezco…

«Da un paso a lo incierto,
a lo que está a ras de suelo,
la vida que ya no es hueso,
la vida que no es mausoleo;
la vida del dividiendo
y del yo apuesto,
del me muevo con esmero
y no solo soy eso.

Y me quité la ropa
para zambullirme en el estanque;
no había nadie,
no había males
ni innecesarios avales,
solo criaturas afables:
ranas, corzos o alces,
allí recostados
haciendo las paces.

Y emergió una voz
llena de coraje,
era como una percusión
de alto voltaje,
misericordia,
sonidos audaces
sumidos
en la más alta clave.

No había criaturas
y no había arrugas,
no había calumnias
ni misa difunta,
todo era la misma
mano que mece la cuna,
con su arbitraje
y su tutelaje,
no había preocupación
ni ninguna tensión,
remanso de percusión
y sinfonía de amor.

“Respira, respira
estira los tirantes,
para que toque
todos los estanques.
Es una bocanada hermosa,
que cuanto más la in-bocas,
más se hace redonda,
como una bola,
como bolsa,
toda ella, toda…

Gracias a Kathy_Büscher por la foto

La barca

La barca

Veo un estanque
en medio de un agujero,
está lleno de heno
tiene hedor a puerco
y en él se arremolinan muertos.

Y hay un barquero
que no tiene cuerpo,
es como un lucero
de los vientos de invierno;
se compone hacia dentro
y habla con esmero.
Y aunque tiene una calavera
que se escapó de un convento
sabe todos los secretos.

—Y me dice, señor
está usted muy pétreo,
tiene en el corazón
como un cerco,
una valla repleta de estiércol.

Y yo me revelo,
desde luego.
—¿Quién es usted pordiosero?
¿Quién es usted, putrefacto
y endiablado Barquero?

—Solo soy la voz de otro tiempo,
el susurro de los muertos,
y del suspiro longevo.

—¿Quiere que vayamos al infierno?
—Pero ese el camino eterno.
—Una ruta llena de burlas.
—Pero allí verá a las brujas y las musas.

Y navegamos hacia el destierro,
la vida parecía un encierro
pues se replegaba en torno al miedo,
curva, hacia dentro.
Tenía el torso desnudo
lleno de plantas y musgos.

—¿Quiere que haga un requiebro?
—¿Y si perezco?
—Ya estás muerto.

Y vi un muro negro
lleno de cieno,
una especie de injerto
que se hacía espeso
y hablaba desde mi yo interno.

“Estás en los huesos;
emerge del desconsuelo
y de lo incierto.
Eres como penumbra
llena de amargura
que busca una bula,
pero aquí todo es bruma.
Una canción de cuna
de esas que susurran,
ululan y te abruman.
No hay hambruna.
Desata tu furia
y deja las calumnias.
La forma siempre se conmuta,
es una balanza
en contingencia exacta,
no es razón abstracta,
ni absurdo ni alabanza.
Es el origen del karma
y de la entidad pesada.
Pero si miras con la mirada
verás que allí no hay nada,
solo formas vacías
de conciencia infinita
que quieren saborear la vida
y quiere ser vivida.

Porque es ella misma.
Es prístina e intelectiva,
nota básica de la polifonía
percibida por las dendritas
y por toda la melanina.
Es así de irreflexiva
pero no va a la deriva.”

Y no me había dado cuenta
pero había llegado a la otra orilla
tras escupir en la neblina.
Había una luz corrosiva,
una estampida verde y amarilla;
una vieja cara conocida
que del todo sonreía
conocía de sobra
mis protestas y misivas.

Alma de mi alma mía
fuerza sucinta
que siempre ilumina
como un prisma.

Gracias a Papafox por la foto