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Etiqueta: juicio

La Estrella de Mar

La Estrella de Mar

Una estrella de Mar
sentada en un diván
comenzó a hablar:
“Por más que busco
no encuentro refrán,
no consigo des-puntar, 
me muevo y me muevo
sin parar de deambular,
sigo los designios del nadar.
Mi piel es pura porosidad,
apenas equino-duermo
y en la noche vuelvo a despertar.

¿Cuál este mal
que me aqueja
y no me permite disfrutar?

«Un mal muy antiguo,
para muchos ambiguo,
pero siempre el mismo.
Ya no soy el mismo,
puede ir siempre contigo
y adentrarte en los abismos.

Pero es sencillo,
baja el brazo, amigo,
aunque tengas cinco,
deja de perseguirlo
y volverte loco
con los sentidos. 

El resultado es indistinto:
el sufrimiento ya sufrido.
Aspira conmigo
en este instante distraído,
en este aguacero salino
¿Puedes sentirlo,
cómo se llena todo de brillo?
¿Cómo todo es distinto
al ser lo mismo?

No hay enemigo,
ni oposición, ni peligro
en este palacio sumergido
que ilumina con esplendor
desde el principio.

Solo admíralo, sin juicio.
No hay atisbo
del dolor elegido.
Es un sueño convenido
que en un momento se hizo marino 
para conocerse en lo más vivo.

Pero… cada vez es más revivido,
justo en esta cambió de periplo.

Estrella celebra tus puntas
y ponlas todas juntas,
una realidad en suma
entre olas y espuma,
pues esas cinco manos
son todas tuyas.
Podrán servir de gran ayuda
en esta tierra
que se llena de blancura.”

Y estrella se levantó del diván,
no había más que psicoanalizar,
compondría con ahínco
realidades de cinco por cinco,
erigiría mitos, una red
y hasta un cilindro,
más allá del fondo submarino 
o en el casco de un navío.
Un enorme tejido
equino-vespertino.

Gracias a UBodnar por la foto

La alubia

La alubia

Una alubia tiembla de miedo
¿será desasosiego
o será que ya no entiendo?
Hubo una época de conceptos
y otra de fuego,
pero ahora hay un amanecer nuevo
donde todo es juego.

¿Sería una alubia vidente
de las que mucho siente,
que se abrió a nuevas posibilidades 
y universos espectrales
y conoció a su yo superior
que era un alubión?

«—Sabes mucho
de sueños y conjuros,
ha caído el muro
de todo lo oculto,
es como un escalón
hasta el último eslubión;
donde la salsa es mestiza
y la cocina hechiza.
Pero es la única manera
de vivir la vida,
sin dejar ni pizca,
ya no hay mentira
y la realidad es distinta
porque es en sí misma.
Es la cima de toda esta poesía,
cuanto más arriba
la sombra es entredicha
y mayor la tentativa.

El despertar de la alubia
con enorme alubiduría,
llevas muchas vidas
transitando por la alu-vida.»

Un destello de acordes
desquitaron los tenedores,
no la verías en los comedores
ni entre los frijoles.

No era una alubia perdida,
era una alubia fidedigna
con sus formas curvilíneas.

Y escribió novelas
y muchos poemas,
hablo a audiencia
desde la presencia
y cumplió su destino,
que era el mismo
que había elegido.

«No hay camino
que no llegue a destino
y obra sin distintivo;
evita todo tipo de juicio
porque todo está escrito.
Aporta tu alubrillo
para que se cante
por las tardes,
tú podrás ayudarles
a salir del trance.»

Y la alubia se quedó meditando
hasta solo ver un grano,
era muy amplio
más allá del marco,
retumbaba entre los salmos
y otros cantos lejanos,
milagros de otro plano
que convenían con los astros.
Diatribas y saltos cuánticos,
un estanque catártico
con aire mesopotámico
derretían el ártico
y todo lo congelado.

Es el magma del movimiento
donde todo es alimento.
Se nutre de lo incierto.

«—No soy condimento
pero puedo ser sustento
por medio de la palubria
que ya alumbria.»

Y muchas alubias
salieron de sus guisos
como números primos,
cuna de lo convenido;
un nuevo mundo
fuera de peligro
donde todo tendría sentido
y todas aportarían lo suyo.

Gracias a Ninetechno por la foto

Sigfrido, el meteorito

Sigfrido, el meteorito

Y vi un meteorito
llamado Sigfrido
que conocía los genotipos
y venia teledirigido.

“No he perdido los estribos
ni estoy arrepentido
pero tengo un carácter explosivo,
chocaré con vuestra atmósfera
y no quedará ser vivo.”

¿Por qué motivo
eres tan destructivo?

“Llevo años gritando
desde el quinto anillo
del planeta Saturnino,
y es que no veo
ni cambio ni atisbo.

Y desde aquí os grito
con voz de neutrino,
chillidos y silbidos.
¡Moveros, moveros
hacia el equilibrio!”

Y la humanidad enmudeció,
no hubo sonido,
quedaron todos pensativos,
buscaban y buscaban
dentro de sí mismos,
allí estaban las respuestas
de todo lo dicho.

Todos quedaron en vilo
al reconocer el estribillo:

“Sois en suma un prodigio
de lo mundano y divino,
estáis hechos para ver más
del juicio y el escrutinio.”

Y Sigfrido hizo un derrape
y quebró el meteorito,
saltaron millones de trocitos
y fuegos de artificio;
había sido conmovido
por el incandescente gentío.

“¡Estáis vivos, estáis vivos!”,
gritaba casi derretido.
«Voy a cantar con vuestras almas
como un adorable vecino,
porque os quiero y soy
vosotros desde el principio.»

Y así en la tierra
el día de Sigfrido es festivo;
no es un día señalado
pero tampoco es anodino.

Es el día de la consciencia
y el día del aquí sigo
cuando miro por la ventana
y me convierto en meteorito.

Gracias a Rolandemail por la foto

Las hormigas del cielo

Las hormigas del cielo

En el cielo habitan las hormigas
sin coraza ni cripta,
pues se habían desnudado
al subir por la cornisa.

Esa cornisa de los colores,
esa cornisa de la brisa,
que arremolina los azucenos
cuando suben hacia arriba.

Y allí se habían quedado
justo encima de las simas,
para mirar al horizonte
y sentarse de cuclillas.

Y contaban historias de trovadores
y otras leyendas muy íntimas,
mientras se reían a carcajadas
y en las espalda se hacían cosquillas.

Y entonces una le dijo a otra:
“Quita, quita, quita
que esto se va ir de madre
y pronto pasarás a las caricias.”

“Pero no hay nada de malo,
estamos sobre la ciudad de Pisa.
Aquí todo es inclinado
y ya no queda malicia.»

“Aunque el cielo es enredado
y las nubes son muy mullidas
No sé, si echarse un rato
resolverá este galimatías”

“Así haremos llover a cántaros
y bañaremos a las islas,
esas donde beben los pájaros
y se esconden las golondrinas.»

“Hormiga, hormiga, hormiga,
eres muy bonita,
casi me has convencido
con tanta pamplina.

Hablas como una lagartija
y me seduces con tus citas
pero para qué echar el vuelo
hacia nubes sibilinas.

Parecen palabras amigas
rellenas de nata y almíbar,
que se escuchan por la noche
al salir de las cantinas.

Pero también suenan a desenfreno
y a mucha adrenalina;
de esas que cantan como arpegios
y pican como ortigas.

No ves que estamos en el cielo
No ves que estamos aquí arriba;
ya no debería haber viento
pues estamos en el clímax.»

«Te confundes, hormiga,
al ser tan estricta
y colocar la cornisa
por encima de la vida.

No hay mayor mentira,
no hay mayor alquimia
que vivir en el cielo
y del todo ser cautiva.

Abre los ojos, querida hormiga,
y salta a la tierra
donde están todos los insectos
y los insecticidas.

Allí probarás la lascivia,
y otras delicias
y conocerás muchas colonias
que creías perdidas.

Y luego volverás al cielo
vestida de polilla
para estar de nuevo
junto a todas las hormigas.»

Poema a los patrones obsoletos
porque el cuándo, el cómo
y el quién son cosa mía.

Gracias a analogicus por la foto.