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Etiqueta: poetas

El mastín y el miedo

El mastín y el miedo

Y miré a la ventana verde
que estaba oculta en el cielo
donde nacían todas las sombras
y todos los riachuelos;
lloraban en la penumbra
como pequeños mochuelos,
todos ocultos en el diafragma
que tenía siete velos.

Era un camino de esmeraldas
lleno de brillantes y terciopelo
que tenía pepitas de oro
enredadas en mi pecho.

Y me hundí en el pozo
del perdido invierno
donde había un mastín
que representaba el miedo.
Tenía ojos grandes
y garras de perrero
y un hedor menguante
que olía incienso.

Y me empujó hasta
tirarme al suelo
para enseñarme las señales
del inminente advenimiento.

“No te ocultes más
y no seas traicionero,
abre ya la mano
y estira los dedos.

Que todo el trabajo
ya está hecho
y lo único que te detiene
es este miedo varado
entre el segundo acto
y el tercero.
¿No ves que no soy un perro?
Solo una imagen
que se derrite en el espejo.

Anda ya a la trompetas
que escupen fuego
donde cantan los poetas
y viven los eternos,
donde no hay mentiras,
ni tampoco silencios;
solo un gran magma
que forman los anhelos.»

“… Y no te olvides de ella
que vive cerca del cielo
donde se juntan los colores
del verde y del te quiero…“

Gracias a Jan Steiner por la foto

Creencias limitantes (Los diminutos amarillos)

Creencias limitantes (Los diminutos amarillos)

Y me levanté una mañana
y todo lo vi claroscuro
como si un rayo se abriera
paso contra un muro,
hecho de creencias
y de otros tantos bulos.

Era amarillo, resplandeciente
y contenía las notas de mi futuro.
El elixir de una estrella
que ha venido a nuestro mundo
con unos pequeños individuos
que había recogido en Saturno.

Y pululaban y hablaban
de lo que pudo ser y no hubo,
pues estaban todo escondidos
en los rayos de oro puro;
haciendo teatros de marionetas,
jugando al pilla-pilla o la quema,
todos vestidos con careta
corriendo por la probeta
del deseo y la silueta.

Y llegaron a la tierra:

Y miraron de frente
y vieron el conjuro,
ese que estaba enredado
en mi cuello en forma de yugo;
desde antes de ser un niño,
desde hace mucho,
cuando levantaba
los brazos a lo absoluto.

“Libérate ya de esas creencias
que no te llevan a sitio alguno,
de que solo hay trabajo duro,
y pequeños mendrugos.
Pues todo ello es absurdo
y no da usufructo.
¿No ves que tapa la riqueza
que se reparte por la tierra?
¿No ves que mires donde mires
hay verde en la naturaleza?

Nosotros ya estamos en la tierra
y nos quitamos la careta
para darte las monedas
de tu milagrosa receta.

Esa que brilla desde dentro,
esa en la que creen los ascetas
cuando suben a la montaña
de lo que ruge hacia fuera.

El mundo está en cambio,
se caen las estratagemas
y cambian todas las reglas.
No sirve lo de antes,
solo trajes y tallas nuevas.
Brillantes chalecos
y novedosas piezas.
La tienda del oro
por fin esta abierta.
No hay dos por uno,
ni tampoco ofertas.
Solo el traje vibrante
de lo que anhelas.

Así que póntelo
y haz de él tu emblema”

Y los seres diminutos
crecieron hasta las esferas,
dorados como el universo,
sujetos por sus piernas.
Y tocaron todos los astros
y todos los planetas,
hasta la visión primigenia
de la que hablaban los poetas.

Gracias a Kenny luo por la foto

La realidad y los planetas

La realidad y los planetas

El movimiento de los planetas
no es cierto, ni una treta.
Es como un tiro de escopeta
hecho desde una carreta,
que se mueve y se desplaza
por el bramido de sus ruedas.

Pero la miro y no parece escueta;
tiene miles de colores en su paleta,
casi del todo parece completa.
¿Pero eres así de veras?
¿Tan libérrima como una vieja?
¿Tan azarosa como una revuelta?
¿Tan histriónica como la epilepsia?
¿Tan contundente como estrecha?

Pero no te vayas,
le digo un instante, espera.
Pues son tus palabras más que jerga;
son epílogo y a la vez promesa,
de esa que se desea,
de esa que hablan los poetas
cuando por descuido miran las estrellas;
de esa que parece un sollozo
cuando andas a tientas.

No te vayas realidad incierta.
No te escondas ni te hagas espesa;
no te gires, ni desaparezcas…

Porque estás detrás de las letras,
detrás de los conceptos
y detrás de los esquemas,
justo de detrás de los poemas
que hablan de los cometas
y de haces y centellas,
justo detrás de las poleas
que envuelven la realidad
con miles de cuerdas.
Justo detrás del suspiro
que ahora mismo resuena.

Porque estás ahí,
junto con todos los planetas
con todos los astros del cielo
y toda esa cantinela
que se mueve como una rueda
y de algún modo, de una manera,
busca tocar tu seno y tu silueta.

Gracias a lumina_obscura por la foto.

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