Me transformo ante la falta de protocolo, al mirar aquel ser que era como un olmo.
Me transformo al mirarte a los ojos, al ver una realidad desnuda que se cuela entre la bruma.
Me transformo ante lo que desconozco, al mirar al último recodo, al ver tu vacío trono que se compone con el cosmos, porque es lo que somos todos nosotros, un conjunto de formas en evolutivo contorno, un esbozo, un estornudo tras un sollozo, y te escudriño la frente del estirado entorno en la firma del equinoccio, y allí una alborada carcajada se observa así misma para iniciar la trama. Una pintura lejana que se originó en una playa, como una membrana porosa, ensimismada, que explosionó ante miles de miradas.
Yo me transformo en un cuerpo que reconoce con esmero cual es el momento.
Eres el espejo que pliega el intelecto, un avance sincero que busca su sueño, como un ruego en medio de lo quieto cuando cae el velo de lo entero.
Y ahora puedes verlo con todos sus desperfectos, con un sabor intenso entre lo que muerdo; un cuento sujeto al epicentro, donde la vida es lo que quiero; porque soy eterno, un reflejo de lo que llevo dentro.
Como un sello del escudo del cielo que trae el dinero y se regocija con lo bello.
Sigue tu camino con esmero hacia el deseo, con todos tus filamentos y encarna tu talento, entre el trueno y los destellos del rayo primero.
Yo me transformo ante el despliegue sonoro y los movimientos gaseosos que tras muchos eones definieron su contorno.
No quiero insomnio, no quiero cloroformo quiero ver con estos ojos este mundo de plomo.
Veo una ventana llena de folclore, es como un centro, repleto, lleno de tres soles que completan el orbe mientras buscan el orden en un estruendo inmisericorde.
Una multitud de redobles en punga del insigne renombre, un pronombre que acaece a todos los hombres.
“Este es un viaje a lo que se rompe, a lo que no tiene molde, hacia el límite y hacia el borde, un conjunto de creencias que se caen de una alta torre, hacia el foso, un lago sinuoso, para muchos monstruoso, un espacio nebuloso que brilla como el oro, pero es nuboso, por veces delicioso y se cae a trozos.”
Perdía el antebrazo y otros tantos pedazos resquebrajados de cuajo más con aire renovado; yo no lo sabía, era el fuego de la pira, todo ardía en una realidad sucinta que se mostraba contigua.
Y vi mi reflejo ante un lago de queroseno, era verdoso y animoso como de ensueño; estaba vacío por completo. Y me habló una voz que venía de muy dentro:
“No estas muerto, solo es el destello del reflejo, parapeto del entierro; no hay atrezzo ni devaneo, todo parece un esperpento, el rezo de un convento y un pozo seco. El sueño eterno; un ya no puedo pero son solo las briznas del espejo; un sello, clarividencia en lo incierto, no te miento, la verdad es que te estás deshaciendo.”
Y me zambullí en una realidad lejana siempre divisada, no había lamento ni tampoco fuego, solo era un juego que emitía mi reflejo.
Cuanto más me deshacía, más me conmovía, quizás tuviera miedo, quizás lo viera todo negro pero en ese mundo de deshielo, en ese cataclismo ingenuo, notaba como el ego se estaba muriendo.
A través del espejo vi todo el universo, en cada partícula y en cada reflejo.
Dos luces se polarizaron en pleno movimiento, eran como un destello y un estrépito por fuera y por dentro.
Volaban por el cosmos desde el comienzo, dos haces y dos espectros en buscas de respuestas y de consuelo. Eran Gamma y Reflejo:
Gamma: No entiendo. No entiendo lo que veo.
Reflejo: Porque es todo un sueño.
Gamma: ¿Cómo que un sueño?
Reflejo: Ya nada es nuevo, Gamma.
Gamma: Pero si nos conocemos desde el primer apogeo, desde el rugir del trueno, cuando todo era amarillo como un incendio.
Reflejo: Y aún así es un misterio. Apenas ha pasado el tiempo, seguimos vagando y flotando lento.
Gamma: ¿Lento dices? Pero si parece un concierto, un baile techno. ¿A caso no recuerdas las tormentas de helio, cuando no había planetas y solo un fulgor eterno?
Reflejo: Aquello era sosiego todo el mundo nuestro, no había sombras ni espectros.
Gamma: ¡Reflejo! ¡Reflejo! siempre todo tan incierto, tan oscuro y negro.
Reflejo: Es que soy un muermo. Uno de esos rayos que no tiene cuerpo.
Gamma: Se me ocurre una idea. Una idea. Vamos al centro donde están todos los reflejos, donde aún es día porque no existe el tiempo.
Reflejo: ¿A dónde es eso?
Gamma: A la Cabeza del Ciervo, una galaxia donde no hay invierno, donde los haces cantan sonidos de fuego.
Reflejo: ¡Yo quiero! ¡Yo quiero!
Gamma: ¡Pero si está contento!
Reflejo: No iba a estarlo, como si me leyera el pensamiento.
Gamma: Pues vamos, vamos en este mismo momento.
Reflejo: ¿Pero y cómo lo hacemos?
Gamma: Una vez tuve un sueño consistía en darse las manos y apretar los dedos; y gritar con todos los presentes: ¡Allá vamos! ¡Allá vamos Cabeza de Ciervo!
ACTO II
Y una luz apareció entre ellos una puerta secreta hacia el origen del universo. Y ellos la cruzaron hasta llegar al portero.
Gamma: ¿Y tú quién eres?
Portero: El portero
Reflejo: ¿El portero?
Portero: Sí, el portero de Cabeza de Ciervo… Aquí solo tienen acceso los rayos primeros, los que fueron creados cuando todo era un caldero.
Reflejo y Gamma lo miraron boquiabiertos.
Reflejo: ¿Y eso cómo lo demuestro?
Gamma: Sí, eso.
Portero: Pues por el acento. Esos rayos hablan en estruendo, el idioma del magma y del extranjero.
Reflejo: ¡No entiendo! ¡No entiendo! Nos estás tomando el pelo.
Portero: Es un idioma pionero de los haces que vertebran el universo.
Gamma: ¿Y si no hablamos ese dialecto?
Portero: ¿Cómo que dialecto?
Gamma: Quiero decir el idioma ese del vertebro.
Portero: Pues entonces tendréis que decirme la contraseña que da sentido a todo esto.
Reflejo: Eso es fácil La sabe cualquier bombero que haya nacido con el estruendo. Es yo sueño… Yo sueño
Portero: Podéis pasar rayos primeros.
ACTO III
Y así lo hicieron como en un festejo y en un pasadizo de fuego; habían llegado al centro del orden y del misterio donde todo eran llamas en la Cabeza de Ciervo. La velocidad subía, centelleaban los decibelios, mitad sonoros, mitad silencio. Y vieron una supernova y el cosmos entero hasta llegar a una luz que iluminaba el comienzo.
Gamma: ¿Así que es esto?
Reflejo: Todo es nuevo
Gamma: ¿Y si la tocamos, estaremos muertos?
Reflejo: Se oye un susurro que viene de dentro.
Gamma: ¿Y qué dice?
Reflejo: Habla el idioma primero.
Gamma: Al fin lo conocemos.
Y tocaron la luz y se fundieron para ser de nuevo el todo por un momento. Todo tenía sentido ya no había pensamiento ni tampoco reflejo; solo un estruendo que destruía el tiempo.
Y allí estaban Gamma y Reflejo siendo solo uno con todo el universo.
Gracias a Aldebaran S por la foto.
*De esta obra de teatro se ha omitido el texto referente a la presentación de los personajes, emociones, entonación y estado de ánimo para que sea más sencilla su lectura.
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