Vídeo sobre el poema Los Hermanos Celestiales… sobre la riqueza, el oro y ayudar a los demás. Con mucho mar y mito, donde los hermanos, símbolo de los pares tienen un gran viaje. El mundo se mueve y la consciencia también.
Os comparto también el enlace del poema por si queréis leerlo: Poema
Y vi a los hermanos celestiales símbolo de los pares y de lo que no es distante.
Eran dos cabezas recubiertas de gemas con miradas perfectas capaces de tambalear las reglas.
Pero un día se encontraron con su propia calavera y otras realidades muertas que parecían contentas; habían atravesado el ocaso y con ello todo el tártaro hasta llegar al desierto donde no había un muerto, solo seres angelicales que percibían el trance y toda la ingrata lucha de este sumo disparate.
Y a los lejos vieron un cántaro lleno de monedas y riquezas que había dejado Tántalo con unas notas de un poema:
“Sois los seres celestiales estáis recubiertos de sales, protegéis los mares con todas las embarcaciones, pues sois hijos de los dioses. Pero también hay náufragos que tienen cerrados los párpados y en el océano se ahogan al no encontrar una soga. En el agua está su letargo por eso os daréis un baño para socorrer unos cuantos. Los ideales ya están mojados y solo se pueden secar a nado.»
Y abrazaron el cántaro que estaba lleno de monedas. Poblarían su cartera hasta eliminar las reservas que había en sus cabezas.
Y salieron de Tártaro, juntos, caminando. Eran dos hermanos que se habían separado. Pero hablarían del ocaso, cruzarían el charco y se enrolarían en el Argos para ayudar otros barcos que hubieran naufragado.
Vídeo del poema Regalos y consciencia… sobre la siembra, recoger los frutos, los regalos, subir de nivel para vivir nuevas experiencias… y sobre la evolución de la consciencia que se busca a sí misma desde los inicios.
Y crucé el decorado que había tras los astros, estaba lleno de regalos lustrosos y dorados y cantaban un estribillo tan luminoso como el trigo:
“Estás llegando a la fuente pero has de ser puente entre lo omnisciente y la gente corriente. Todos somos lo mismo. Pero hay que escuchar el silbido, ese silencio primitivo por donde todo ha venido; ese que es la cueva y la suma consciencia. Un vacío antiguo que no tiene enmienda ni tampoco cadencia, se escucha en la presencia en esta coincidencia que todo entremezcla.”
Las notas se repartían por mi oreja junto con toda la clarividencia, canción para los ascetas y refugio de anacoretas; veía la luz llegando a la tierra como un cometa, fulgor de la primera tecla del sonido de la esencia que cubría esta pequeña siesta. Pues nos fuimos a dormir antes de la incandescencia, cuando no había estrellas ni complicadas ideas solo pertenencia y sentido de existencia.
Pero la vida es experiencia Así que tuvo lugar la explosión primera, sobrevino la inercia y con ella inconsciencia. Se formaba la materia llena de consistencia. Pero la presencia se buscaba con querencia, entre eones y apagones, entre cuásares y soles, y tras animales y flores por fin llegó al hombre. Erguido sobre las dos piernas al inicio de la primavera. Un nuevo orden que encontraba los albores. Una nota distinta que se escucha a así misma y que rodea un mundo hecho trizas pero solo en apariencia de lo que no tiene consciencia, pues debajo hay una pista que te lleva a la música de la realidad última. Justo en este segundo todo se escucha al unísono.
Y vi todos los regalos que llegaban en un carro con esfuerzo recolectados. Y abracé los astros que eran parte del decorado.
Vídeo sobre el poema Amor a Madre Tierra; llegada a un nuevo país lleno de exotismo y aventura; ademas de mucha riqueza y oportunidades. Conexión con Madre TIerra, con su fuerza, con el barro, con el movimiento y con la energía.
Ya he llegado, tras un largo viaje por uno de tus costados, a la tierra de palmeras y animalitos colorados.
Te he echado de menos, madre, por tu sabor saldado y tus dulces manos, y por esa leche de tuétano que es un néctar calmo.
Y yo me ufano, madre en buscar entre la tierra todo lo que es dado, una columna entera de tu sello magro, porque nos alimentas desde antes del parto, éramos seres cósmicos y esbozos nonatos.
Yo te quiero madre, te quiero aquí a mi lado, por eso te he buscado desde que era chico y enano, para pedirte caricias profundas e infinitos abrazos.
Yo te quiero madre, te quiero, soy hijo de tu costado.
Y tras ese galimatías creí encontrar la sinfonía perdida de la alquimia; a algunos les provocaba risa a otros melancolía, pero no había desdicha, era la ecuación de la vida, que buscaban en una misa o en la vid de la vendimia.
La habían escondido unas ninfas que creían en la mística, en un bosque muy cerrado de espeso arbolado tras unas parábolas crísticas.
Habían creado el enigma para escapar de las críticas, de la mirada perdida y la conjura salina; …y porque eran un poco divas.
Y apareció Hervor, padre y señor de las enseñanzas químicas, y encontró una solución, más allá de la visión de las cosas específicas.
Tras un ensayo el acertijo reformuló, con muérdago de la creación y otras misteriosas partículas.
Y allí estaban las ninfas, esquivas y trípticas, salvaguardando la conjunción de la huella divina.
Todo está en la retina para ver más allá del yo, para encontrar el amor dentro de la vida misma.
Y se hicieron cosquillas como en la primera explosión, lo que provocó tensión en esta fina película.
Había sonado el despertador, para acabar con el sopor del viaje a la deriva. El paréntesis de las ninfas, que liberaba la ecuación del sentido de la vida.
Y la humanidad se irguió y miró de nuevo al sol para así resolver el enigma.
Eleo y Azucena se miraron entre las cuencas donde la vista penetra y vieron la antesala de una gran hoguera, era profunda y cargada, del todo desmesurada, un clímax más allá del alba que se enroscaba en la cama.
Ella tenía facciones malva y sabor a manzana y unos pechos que no cabían en las palmas, pero su piel ardía como la lava y con solo tocarla te quemaba las entrañas.
Ella le acarició la barba, y le besó la cara, mientras la otra mano bajaba por la espalda.
E hizo un pequeño rodeo jugando con los dedos para estimular el vello; y el fulgor erecto.
Y se besaron el sexo, al mismo tiempo, signo de los opuestos en un mar de caramelo. Y se derritieron y también murieron, en un destello que los llamaba para dentro.
Un quehacer coqueto de gemido y desenfreno, una capa de besos todos muy quietos, mientras te agarro el cabello y me muerdes el dedo.
Todo parecía un sueño de humeante fuego, un delirio evidente que deshacía la mente.
Es el fin del destierro al ahora pertenezco, mientras acarició tus senos que afianzan el firmamento. Todo es estruendo y apogeo, una nube de incendio que rejuvenece cualquier deidad; ya no paras de gritar cuando el mundo se deshace y entramos en trance; no hay nudo ni desenlace solo un orgasmo que se expande.
A través del espejo vi todo el universo, en cada partícula y en cada reflejo.
Dos luces se polarizaron en pleno movimiento, eran como un destello y un estrépito por fuera y por dentro.
Volaban por el cosmos desde el comienzo, dos haces y dos espectros en buscas de respuestas y de consuelo. Eran Gamma y Reflejo:
Gamma: No entiendo. No entiendo lo que veo.
Reflejo: Porque es todo un sueño.
Gamma: ¿Cómo que un sueño?
Reflejo: Ya nada es nuevo, Gamma.
Gamma: Pero si nos conocemos desde el primer apogeo, desde el rugir del trueno, cuando todo era amarillo como un incendio.
Reflejo: Y aún así es un misterio. Apenas ha pasado el tiempo, seguimos vagando y flotando lento.
Gamma: ¿Lento dices? Pero si parece un concierto, un baile techno. ¿A caso no recuerdas las tormentas de helio, cuando no había planetas y solo un fulgor eterno?
Reflejo: Aquello era sosiego todo el mundo nuestro, no había sombras ni espectros.
Gamma: ¡Reflejo! ¡Reflejo! siempre todo tan incierto, tan oscuro y negro.
Reflejo: Es que soy un muermo. Uno de esos rayos que no tiene cuerpo.
Gamma: Se me ocurre una idea. Una idea. Vamos al centro donde están todos los reflejos, donde aún es día porque no existe el tiempo.
Reflejo: ¿A dónde es eso?
Gamma: A la Cabeza del Ciervo, una galaxia donde no hay invierno, donde los haces cantan sonidos de fuego.
Reflejo: ¡Yo quiero! ¡Yo quiero!
Gamma: ¡Pero si está contento!
Reflejo: No iba a estarlo, como si me leyera el pensamiento.
Gamma: Pues vamos, vamos en este mismo momento.
Reflejo: ¿Pero y cómo lo hacemos?
Gamma: Una vez tuve un sueño consistía en darse las manos y apretar los dedos; y gritar con todos los presentes: ¡Allá vamos! ¡Allá vamos Cabeza de Ciervo!
ACTO II
Y una luz apareció entre ellos una puerta secreta hacia el origen del universo. Y ellos la cruzaron hasta llegar al portero.
Gamma: ¿Y tú quién eres?
Portero: El portero
Reflejo: ¿El portero?
Portero: Sí, el portero de Cabeza de Ciervo… Aquí solo tienen acceso los rayos primeros, los que fueron creados cuando todo era un caldero.
Reflejo y Gamma lo miraron boquiabiertos.
Reflejo: ¿Y eso cómo lo demuestro?
Gamma: Sí, eso.
Portero: Pues por el acento. Esos rayos hablan en estruendo, el idioma del magma y del extranjero.
Reflejo: ¡No entiendo! ¡No entiendo! Nos estás tomando el pelo.
Portero: Es un idioma pionero de los haces que vertebran el universo.
Gamma: ¿Y si no hablamos ese dialecto?
Portero: ¿Cómo que dialecto?
Gamma: Quiero decir el idioma ese del vertebro.
Portero: Pues entonces tendréis que decirme la contraseña que da sentido a todo esto.
Reflejo: Eso es fácil La sabe cualquier bombero que haya nacido con el estruendo. Es yo sueño… Yo sueño
Portero: Podéis pasar rayos primeros.
ACTO III
Y así lo hicieron como en un festejo y en un pasadizo de fuego; habían llegado al centro del orden y del misterio donde todo eran llamas en la Cabeza de Ciervo. La velocidad subía, centelleaban los decibelios, mitad sonoros, mitad silencio. Y vieron una supernova y el cosmos entero hasta llegar a una luz que iluminaba el comienzo.
Gamma: ¿Así que es esto?
Reflejo: Todo es nuevo
Gamma: ¿Y si la tocamos, estaremos muertos?
Reflejo: Se oye un susurro que viene de dentro.
Gamma: ¿Y qué dice?
Reflejo: Habla el idioma primero.
Gamma: Al fin lo conocemos.
Y tocaron la luz y se fundieron para ser de nuevo el todo por un momento. Todo tenía sentido ya no había pensamiento ni tampoco reflejo; solo un estruendo que destruía el tiempo.
Y allí estaban Gamma y Reflejo siendo solo uno con todo el universo.
Gracias a Aldebaran S por la foto.
*De esta obra de teatro se ha omitido el texto referente a la presentación de los personajes, emociones, entonación y estado de ánimo para que sea más sencilla su lectura.
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