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Categoría: Poemas místicos

Poemas místicos. Poemas que hablan del todo, del universo, de la relación con el conjunto de las cosas y de la esencia de la totalidad.

Macareno, el camello

Macareno, el camello

Y vi un camello
que andaba por el desierto,
se llamaba Macareno
y era un poco aventurero.

Portaba dos jorobas,
repletas a todas horas,
dos grandes cantimploras
que eran como alforjas.

Se dirigía a Tebas,
más allá de la Meca
para acudir a una fiesta
llena de cometas y estrellas
vestidos todos de etiqueta.

Allí conocería a Yosihba
emperatriz de la ciudad amarilla,
del reino de los tres soles
y del canto monocorde.

Y se detuvo en medio de la noche
a divisar el orbe,
contenía caricias de oboe
y destellos color ocre.

Y entonces le habló el silencio
a través del firmamento:
“Macareno, Macareno
eres bello
por fuera y por dentro.
Mira el terreno
que ya no hay desierto.
Es todo ornamento
y colorido estruendo.

Al fondo hay un lago
que nace de abajo;
es luminoso y calmo.”

Y Macareno cogió carrerilla
para llegar a la orilla;
y allí vio sus mil vidas
y otras tantas escondidas;
comprendió por entero la dicha
del que ya no olvida.
Sentía las caricias
del agua de las marismas.

Gracias a Wphoto por la foto.

Luz de fondo

Luz de fondo

Veo una luz al fondo
relacionada con el todo
y con lo que es hondo.
Es posibilidad y es poso,
un sedimento que suena
como un cante jondo.

Pero también es un rayo
que extiende la mano
y le interrogo:
“¿Escondes un sollozo?
¿O eres puro alborozo?”
Y el rayo se convierte en mozo
y se hace uno con el cosmos.

“No estás solo
ni hay un solo polo;
estás en equilibrio
con el entorno.”

Y veo una selva
que me recuerda eterna,
con sus cayucos
y sus malezas.
Tiene una larga melena,
es pura fuerza,
corazón de tierra
que ruge como una pantera.

“No hay desamparo
ni colores pardos,
solo vibrantes trazos
que empujan tus pasos.

Y el rayo me habla,
revitalizado por mayo
y me rodea con sus brazos:

Ya has dado el salto
más allá del charco
para andar con chanclos
en la lengua de los milagros.

Olerás a barro y a cardo
en un paisaje que te
sube al estrado.

Yo te hablo y te alabo
con acento indiano,
del nuevo mundo
ya eres su paisano.”

Gracias a Pexels por la foto.

El oráculo y Hermenegilda

El oráculo y Hermenegilda

No hay error de cálculo,
ni átomo en el gránulo;
porque una vez
fui a ver al oráculo
hace ya años.

“He visto milagros
y eventos plenarios,
cuando la luna roza el sol
con un cosquilleo momentáneo,
que todo lo detiene
y lo hace enano”

Y vi una hormiga
llamada Hermenegilda
que se convirtió en mi amiga,
era sencilla
y tenía mucha vida
pero le consumía
ver lo que perdía
pues estaba herida.

Así que se detuvo de costado
para ver el mundo ancho,
y acariciar una luz que podía sanar
y el mantra del jaguar.

“Los fantasmas has de purgar,
para poder avanzar
libérate del mal
y de todo malestar,
así empezarás a volar”

Y se convirtió Hermegilda
en una criatura divina,
llena de dicha
y de luz arriba
con una enorme risa
que sonaba muy antigua.

Gracias a Walkerssk por la foto

La línea y la esfinge

La línea y la esfinge

Andaba por una línea fina
cargada de serotonina
cuando vi un paraje
que me llevó a observarte.

Estabas suspendida en el cielo
en medio del deshielo,
cerca de una ladera
con forma de esfera,
con muchas herramientas
y otras tuercas
que alimentaban la materia.

Y grité a tu sombra:
¿Por qué tanta zozobra?
¿Por qué justo ahora;
hay algo que sobra
en la inmensidad de tu obra?

“Tus lágrimas son tristes
como pensamientos grises,
un tanto indivisibles
como las líneas de Euclides.

Quizás, todavía te resistes.
Nada es tan terrible.
Suéltate a lo que existe.“

Y se convirtió en una esfinge
tan bella como Nefertiti;
veía a través del tiempo
en medio del invierno;
no había tristeza,
ni tampoco desasosiego;
solo un suspiro eterno
que abracé como un destello.

Gracias a sciencefreak por la foto

Vídeo: Poema filosófico

Vídeo: Poema filosófico

Poema sobre los contrastes, la realidad, sobre lo que está debajo y a veces parece que no tiene sentido. Acompañado, cómo no… de mi amigo Búho, con su saber buhético y existencial.

Para leer el poema completo pinchar aquí

La última tormenta

La última tormenta

Y sangraba por mis venas
y también por mis arterias;
sangre de un rojo
muy profundo y hondo;
y había melancolía
del último día
donde las almas se condensan
hasta forma la materia.

Y yo allí la veía,
un poco indefinida,
con su luz amarilla
suave y escurridiza.

“Hemos tenido una gran aventura
llena de hermosura
pero ahora llega el desenlace
donde estaremos en otra parte,
puede que tú en Júpiter
y yo en Marte.

Pero no por ello dejaré de amarte,
somos hijos de la carne,
no hay por qué enemistarse.
Yo cruzaré los Andes
y tú puede que los Alpes,
pero nos veremos en el Ganges,
el día en que te bañes;
haremos las paces
para ser como éramos
dos niños pequeños
sumergidos en el riachuelo.

Y nos enamoraremos de nuevo
pese a vivir en el destierro.»

Gracias Shaislionfish por la foto

Poema filosófico

Poema filosófico

«No hay distinción
en lo que no tiene condición,
en lo que es vacío
y no tiene contenido.

Todo objeto
cuanto más lo miras
está hueco por dentro
aunque parezca lleno.

Es el gran misterio
del Ello,
como si fuera un sueño
o un hasta luego,
no tiene cuerpo
y tampoco espectro.

Es solo un flujo
que se ha disuelto
a través del espejo
que tiene mil caras
como un poliedro.

Reflejo de lo posible
y por empero
de lo eterno.”

Y así Jeremías
quedó mirando a Odalía
en toda su extensión
y todo su enigma,
era una policromía
tan bella como la vida.

Gracias a Spirit111 por su foto

Mi amor y el tuyo

Mi amor y el tuyo

E intentó hablar desde lejos,
no había silencio sino arpegios
y diminutos cuantos de conocimiento;
que la envolvían como una esfinge
dentro de la selva Virgen…

Y llegó andando desnuda
con toda su hermosura
y con pliegues en su piel rosada
que eran como la nieve blanca.

Y me dijo muy cerca,
casi abriendo la puerta:

“He seguido la senda de los nibelungos
y he visto 300 mundos,
pero ya no queda ninguno
todos han sido derruidos
como mi amor y el tuyo.

Pero hay una escalera
que lleva a la azotea
y en ella podrás ver
todo lo que cuenta.»

Y subí a las esferas
para ver todas las puertas,
todas las realidades
algunas descomunales.

Pero solo podía verla a ella
lejos en la tierra,
entre bosques y maleza.

Y pedí un deseo
que era como un amuleto
y estaba hecho de fuego

“Suelta, suelta y haz
de tu realidad terrena
mil vidas paralelas.”

La vi de camino hacia Casiopea
toda esbelta
llena de hermosura
rosada y desnuda.
Era una estrella
que brillaba eterna.

Y le dije adiós con la mano
mientras acariciaba los astros
estaban todos tan altos,
ardientes y relajados.

Gracias a Pexels por la foto