La historia del mono Tolingo

La historia del mono Tolingo

La historia del mono Tolingo
que tira piedras desde su tresillo,
de tarde en tarde juega al bingo
y si no se va juerga con sus amigos.

Desde su árbol juzga el mundo,
escondido como un chiquillo,
con sus aires de vagabundo
y sus orejas de soplillo.

Si le cuentas un chiste,
te dirá “mira no lo pillo”,
pero si le ensañas alpiste,
al momento, te sacará el colmillo.

Y es que dicen que este mono tiene malas pulgas,
que en otra vida fue una bandido
pues siempre anda perdido en mil diabluras
de alcoholes y cigarrillos.

Parece que una vez habló a la Luna,
después de atusarse el flequillo,
para preguntarle ya pasada la una
si le gustaba el pepinillo.

Y la luna quedó ofendida, claro
y le negó por siempre su brillo,
quedando de noche sin faro
por tan estúpido chascarrillo.

Y desde entonces protesta a lo oscuro
y se repite tanto como un grillo,
“Lunita, Lunita te lo juro, te lo juro,
perdóname que solo fue un descuido».

Pero ella sigue sin contestarle,
muda y velada como un armadillo,
pues no se fía de este primate
que sin duda se cree el más pillo.

“Pues a mí que me importa”,
grita con cara de pocos amigos
y parece que se le va salir la aorta
ante semejantes graznidos.

Y en la jungla ya no duerme ninguno:
ni las aves, ni los leones, ni los cocodrilos.
Y todos piensan, este mono tan capullo
debería haberse llamado Narciso.

Y ahora todos le imploran a la Luna
“Por fa, readmite a este mono pardillo,
así dejará de dar la turra
y todos volveremos al paraíso”

Y mientras ella se lo piensa
justo antes del rocío,
el vuelve a la gresca,
embriagado por ese aroma albino,
armado con su caña de pesca,
a ver si una mona le da cariño.

Y es que así es el mono Tolingo,
un primate ojeroso y barbilampiño,
que de tarde en tarde juega al bingo
y siempre que puede se va de vinos.

Gracias a WikiImages por la foto

El Mito de Prometeo

El Mito de Prometeo

 Mira…

Se escapa como un reo,
con un chispa entre las manos,
la llama hija del fuego,
secreto humeante de los arcanos.

Es el magma candente del deseo,
la pira mortificante de los humanos,
ira del Olimpo y del Ateneo
que abre las puerta de Jano.

Y entonces…

Nos entregó la caja de los truenos
y la piedra de los milagros;
una ventana para mirar al infierno,
una escalera para bajar el Tártaro.

Letras fogosas que huyen del ruego,
palabras que se esconden de los salmos,
pues convierten a los hombres en efebos
y queman en carne a los paganos.

¿Y dime, cuál fue tu pecado Prometeo?
¿Cuál fue tan vil acto,
que tiene tan lejos del Mar Tirreno
atado a las paredes del Caúcaso?

De un ave eres su prisionero,
esa que te arranca el hígado y el bazo,
un pájaro de mal agüero,
un reflejo de la sombra y del pecado*.

¿Pero es la llama origen del estruendo?
¿Es el fuego culpable del fogonazo?
¿Dónde se inicia la chispa del tormento
que mantiene el juicio chamuscado?

Quizás…

Es la visión naranja del yo quiero,
que derritió a Adán frente al manzano,
la sombra abrasiva del ego
de la que ninguno nos libramos.

Mírala desde lejos
como una fogata hacia los Cárpatos.
Pues no hay calor, ni cielo,
solo llamas en el ocaso.

*Pecado como dualidad
Gracias a Alexas_Phtos por la foto.

La sombra y los volcanes

La sombra y los volcanes

Lo primitivo farfulla en el anonimato
con sus garras y sus dientes de sable,
escupiendo a las normas y al recato
oculto tras el prisma de lo amable.

Es una forma vil y oscura,
lasciva y desagradable,
que bebe desde la negrura
más allá de lo imaginable.

Vive en el espejo marchito del cristal,
entre las pócimas y los sonidos graves;
debajo del torso y la zona inguinal,
donde queman las fraguas y los volcanes.

Y allí vulcano grita a pleno pulmón
avivando su fulgor y su cráter,
rociando de lava y almidón
mientras todo se derrite bajo llave.

Porque esa sombra es espesa y naranja,
¡Un calvario para las formas suaves!,
castigada en un foso cerrado de lava
para que se calcinen todas sus naves.

Un invento del hombre moderno,
un triunfo del intelecto y sus enclaves,
que confundió lo ignífugo y lo obsceno
por temor a sus inflamables desmanes.

Pero no siempre podrás hacer oídos sordos,
no siempre contendrás a las tropas de Ares,
que avanzarán como los suevos y los godos
hasta incendiar todos tus planes.

Sin embargo…

Un día saldrá del agujero como un tordo,
vestido como el fénix, rey de las aves,
con palabras de fuego y pico de cóndor
para juntar las llamas con los mares.

Gracias a Free-Photos por la foto

 

Preguntas y respuestas

Preguntas y respuestas

¿Es la vida otra cosa que un entreacto?
¿Es el yo una ilusión que apenas dura un rato?
¿Es el nudo, energía liberada tras el espasmo?
¿Es la mente un diapasón que adelanta el paso?

¿Dónde están las respuestas si siempre miro abajo?
¿Dónde está la gente si apenas tengo trato?
¿Dónde está mi alma, si solo oigo ruidos y petardos?
¿Dónde se ha perdido el donde si solo busco atajos?

Si respiro y me mantengo atento parece que encajo.
En asiento del momento nace un nuevo respaldo.
La escalera de la formas tiene colores y encanto;
como una melodía a la que me voy acostumbrando.

Gracias a Kanenori por la foto

La música de la realidad

La música de la realidad

La realidad palpita entre corcheas
como una melodía o un canto.
Danza y baila como las mareas,
haya niebla, luces o llantos.

¿Es el ojo cíclope el que todo lo crea,
y separa entre demonios y santos?
Surca los mares como Jasón o Eneas
hasta que el cielo alumbre el Argos.

Quizá escuches cantos de sirenas,
gritos de alabanza o espanto.
Pero al final del camino está la arena,
la playa, la brisa, el amor y los saltos.

Gracias  Mariaichelle por la foto