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Etiqueta: niño

El gnomo

El gnomo

Y vi un gnomo
que cantaba en un pozo
y estaba un poco solo;
y de pronto,
me señaló un pomo.

“Soy todos y cada
uno de vosotros;
he vivido mil vidas
que arrastro en el lomo
y miro al infinito
con cara de bobo.

No sigo las normas
del decoro
y apenas entono;
pero cuando
me escabullo del ojo,
veo un esbozo
¡qué es tan poderoso!
Una realidad inmensa
que ya está abierta,
pues no hay puerta
y la luz sale
como mil manantiales.

Y sigo cantando
como hacia antes,
en todos los lugares
presagios matinales,
y me quedo en trance
hasta dar el cante,
pues soy juez y parte
de mi obra de arte.

Y la luz me saluda,
y me saca la lengua
pero no se lo tengo
en cuenta
¿Quién pudiera?
Si embelesa
y me enseña el camino
de salida de la acequia.

Y entonces vuelo
como un meteorito,
con voz de pito
hacia el mundo del sigilo
que se oculta tras el visillo
y que sabe a membrillo.

Es un mundo florido
que vive desde hace siglos
y se esconde entre
los entresijos
de todo lo descrito.

Y me doy cuenta
de que estoy vivo
y canto a voz en grito:
¡Vivo, vivo y soy niño!

No más gnomo,
no más olvido;
y me adentro
en el resquicio
que lleva al infinito.”

Gracias suju-foto por la foto

El dilema de Angelito

El dilema de Angelito

PARTE I

Luchaba contra dragones
entre castillos y torreones,
y cerca de la montaña
contra los malditos espectros de Fara,
que me atacaban con sus aguijones
y con aquellos sanguinarios gorriones,
que tenían mucha mala baba
y feas pústulas en la cara…

Pero todo cambió en un traspiés,
con una desafortunada postura,
que me hizo caer de la cama
para magullarme el torso y la espalda.

Y allí frente al espejo
solo veía un brote bermejo
que emanaba de mi pecho.
Entonces fruncí el cejo
y dejé mis juegos por completo,
incluso fuí a pedir consejo
hasta al Bar del tío Anselmo;
un viejo funesto,
además de sabio y poseso,
hechizado por un poder colérico.

Y allí le expliqué mis desventuras
y otras muchas escaramuzas
contra gigantes y brujas.
Incluso le enseñé la herida,
a ver si me suministraba cura,
pero el se mantuvo impertérrito
ante mis relatos y mis cuentos.
Y no por mi falta de bravura,
sino por mi elocuencia y locura,
hasta casi dejarme tieso
con su pánfilo decreto:
“Angelito ese rasguño tan pequeño
no admite duda,
vete corriendo al colegio
o te castigo hasta que seas viejo”

¡Menuda birria de precepto!
¿Y esa era toda la ayuda…?
¿Volver a ese centro de tortura?
Si aún me quedan batallas y luchas;
visitar a las hadas en la laguna
o conversar con elfos en la espesura.

Ni muerto.
Ni preso de la locura
vuelvo yo entre maestros;
esos druidas de altura,
con sus libros de texto
y sus relatos siniestros,
llenos de ecuaciones y teoremas,
amigos de microscopios y bacterias.

No,
pienso volar sobre el firmamento
y escuchar a las aves en concierto,
para coleccionar todas sus notas,
y meterlas en una bolsa
como si fueran piedras preciosas,
que abriré en el parque
para que todo el mundo se levanté.


Gracias a Sipa por la foto.

PARTE II

Y una voz cercana…

“Angelito, Angelito,
guarda tu espada y tus conjuras,
pues del metal solo quedan balas,
que ahora se disparan entre la bruma,
muy lejos de las dunas.

Vuelve ya al colegio
y aprende a Pareto,
y las leyes de la estructura,
pues todos tus versos
y tus canciones de aleluya
suenan a otro tiempo.

Vuelve ya a las asignaturas,
no ves que todo está medido
y apenas hay holgura
para los relatos de héroes
y las batallas de los reyes.
No montes más en corceles,
sino quieres acabar entre bedeles,
o lavando platos
en el más oscuro anonimato.

Vuelve ya a la cordura
pues las aves ya no tienen plumas,
ni de la seda queda ya su ruta.
Aprende de economía y de aranceles,
y haz todos los días los deberes.
Asume que los colores han perdido su tono,
en los árboles ya no hay gnomos,
y apenas hay voces en el coro.
Es la piedra la que canta en solo
y la mano del hombre la que ha matado al ogro.”

Angelito, escuchaba perplejo
el discurso de su vecino Demetrio,
lleno de sortilegios y tonterías,
pues ya no miraba con catalejo,
tan solo como un necio.
Escapado lejos de la infancia
y de los tiempos de la magia,
de todos los duendes y los arpegios,
los hechiceros y los sueños.

“Miras la vida como un ciego,
y gruñes como un tuerto.
No hay mundo sin pares,
ni países sin dos ciudades.
No magia sin forma,
ni pinceles sin acuarelas;
no hay dragones sin princesas,
ni ingenieros sin presas.
¿Es el juego contrario al esfuerzo?
¿Y el movimiento enemigo de lo quieto?

Ponte mallas de nuevo Demetrio;
y enfúndate tu lira.
Entona esas sonatas divinas,
a tus clientes y carabinas,
que hace tiempo que olvidaste.
Ya guarda en el armario tu traje
y toca de nuevo al abordaje,
como cuando eras un pirata
o un corsario de los mares.
Vístete de guerrero de una antigua orden
y enfréntate de nuevo a dragones…

…que yo volveré al colegio,
con mi sabana de caballero,
para estudiar con esmero
las leyes de la magia y el intelecto,
con una calculadora en una mano
y una espada en la otra.”


Gracias a AlbersHeinemann por la foto.

FIN