El oráculo y Hermenegilda

El oráculo y Hermenegilda

No hay error de cálculo,
ni átomo en el gránulo;
porque una vez
fui a ver al oráculo
hace ya años.

“He visto milagros
y eventos plenarios,
cuando la luna roza el sol
con un cosquilleo momentáneo,
que todo lo detiene
y lo hace enano”

Y vi una hormiga
llamada Hermenegilda
que se convirtió en mi amiga,
era sencilla
y tenía mucha vida
pero le consumía
ver lo que perdía
pues estaba herida.

Así que se detuvo de costado
para ver el mundo ancho,
y acariciar una luz que podía sanar
y el mantra del jaguar.

“Los fantasmas has de purgar,
para poder avanzar
libérate del mal
y de todo malestar,
así empezarás a volar”

Y se convirtió Hermegilda
en una criatura divina,
llena de dicha
y de luz arriba
con una enorme risa
que sonaba muy antigua.

Gracias a Walkerssk por la foto

La línea y la esfinge

La línea y la esfinge

Andaba por una línea fina
cargada de serotonina
cuando vi un paraje
que me llevó a observarte.

Estabas suspendida en el cielo
en medio del deshielo,
cerca de una ladera
con forma de esfera,
con muchas herramientas
y otras tuercas
que alimentaban la materia.

Y grité a tu sombra:
¿Por qué tanta zozobra?
¿Por qué justo ahora;
hay algo que sobra
en la inmensidad de tu obra?

“Tus lágrimas son tristes
como pensamientos grises,
un tanto indivisibles
como las líneas de Euclides.

Quizás, todavía te resistes.
Nada es tan terrible.
Suéltate a lo que existe.“

Y se convirtió en una esfinge
tan bella como Nefertiti;
veía a través del tiempo
en medio del invierno;
no había tristeza,
ni tampoco desasosiego;
solo un suspiro eterno
que abracé como un destello.

Gracias a sciencefreak por la foto

Vídeo: Poema filosófico

Vídeo: Poema filosófico

Poema sobre los contrastes, la realidad, sobre lo que está debajo y a veces parece que no tiene sentido. Acompañado, cómo no… de mi amigo Búho, con su saber buhético y existencial.

Para leer el poema completo pinchar aquí

La última tormenta

La última tormenta

Y sangraba por mis venas
y también por mis arterias;
sangre de un rojo
muy profundo y hondo;
y había melancolía
del último día
donde las almas se condensan
hasta forma la materia.

Y yo allí la veía,
un poco indefinida,
con su luz amarilla
suave y escurridiza.

“Hemos tenido una gran aventura
llena de hermosura
pero ahora llega el desenlace
donde estaremos en otra parte,
puede que tú en Júpiter
y yo en Marte.

Pero no por ello dejaré de amarte,
somos hijos de la carne,
no hay por qué enemistarse.
Yo cruzaré los Andes
y tú puede que los Alpes,
pero nos veremos en el Ganges,
el día en que te bañes;
haremos las paces
para ser como éramos
dos niños pequeños
sumergidos en el riachuelo.

Y nos enamoraremos de nuevo
pese a vivir en el destierro.»

Gracias Shaislionfish por la foto

Poema filosófico

Poema filosófico

«No hay distinción
en lo que no tiene condición,
en lo que es vacío
y no tiene contenido.

Todo objeto
cuanto más lo miras
está hueco por dentro
aunque parezca lleno.

Es el gran misterio
del Ello,
como si fuera un sueño
o un hasta luego,
no tiene cuerpo
y tampoco espectro.

Es solo un flujo
que se ha disuelto
a través del espejo
que tiene mil caras
como un poliedro.

Reflejo de lo posible
y por empero
de lo eterno.”

Y así Jeremías
quedó mirando a Odalía
en toda su extensión
y todo su enigma,
era una policromía
tan bella como la vida.

Gracias a Spirit111 por su foto

Mi amor y el tuyo

Mi amor y el tuyo

E intentó hablar desde lejos,
no había silencio sino arpegios
y diminutos cuantos de conocimiento;
que la envolvían como una esfinge
dentro de la selva Virgen…

Y llegó andando desnuda
con toda su hermosura
y con pliegues en su piel rosada
que eran como la nieve blanca.

Y me dijo muy cerca,
casi abriendo la puerta:

“He seguido la senda de los nibelungos
y he visto 300 mundos,
pero ya no queda ninguno
todos han sido derruidos
como mi amor y el tuyo.

Pero hay una escalera
que lleva a la azotea
y en ella podrás ver
todo lo que cuenta.»

Y subí a las esferas
para ver todas las puertas,
todas las realidades
algunas descomunales.

Pero solo podía verla a ella
lejos en la tierra,
entre bosques y maleza.

Y pedí un deseo
que era como un amuleto
y estaba hecho de fuego

“Suelta, suelta y haz
de tu realidad terrena
mil vidas paralelas.”

La vi de camino hacia Casiopea
toda esbelta
llena de hermosura
rosada y desnuda.
Era una estrella
que brillaba eterna.

Y le dije adiós con la mano
mientras acariciaba los astros
estaban todos tan altos,
ardientes y relajados.

Gracias a Pexels por la foto

Los Amantes

Los Amantes

Y vi una pareja de amantes
sentados en un estanque,
estaban desnudos
centrados en lo suyo,
eran a la vez dos
y también uno.

Y ella cogió una caracola
para decir hola
y el un erizo
porque no encontró
otro bicho.

Pero estaban inquietos
¿Todavía brillaba el hechizo
o se había hecho añicos?

“Estamos en el estanque
para recuperar los sueños de antes
pero la corriente es fuerte
y tira hacia poniente”

“Nada ha sido en vano
ni un impulso malsano,
solo que a veces los caminos
continúan separados”

Y se miraron conmocionados
el estanque les recordaba los pares,
la multiplicidad se repetía
miraran donde mirasen.

Y los dos se preguntaron:
¿Por qué juegas al escondite
y no te vistes?

Las manos se separaban
mientras se rozaban las palmas,
ellos se miraban el alma
a través del reflejo del agua.
Ya no se vía camino
pese al mucho ahínco.
Quizás había acabado el ciclo
y todo lo que tenía que ocurrir
ya había ocurrido.

“Hasta luego Caracola”
“Hasta luego Bicho”

Y se fueron alejando,
paso a paso
cada uno por su lado
mientras en el estanque
quedaron desnudos sus trajes.

Gracias a dariuswsmailey por la foto

Sigfrido, el meteorito

Sigfrido, el meteorito

Y vi un meteorito
llamado Sigfrido
que conocía los genotipos
y venia teledirigido.

“No he perdido los estribos
ni estoy arrepentido
pero tengo un carácter explosivo,
chocaré con vuestra atmósfera
y no quedará ser vivo.”

¿Por qué motivo
eres tan destructivo?

“Llevo años gritando
desde el quinto anillo
del planeta Saturnino,
y es que no veo
ni cambio ni atisbo.

Y desde aquí os grito
con voz de neutrino,
chillidos y silbidos.
¡Moveros, moveros
hacia el equilibrio!”

Y la humanidad enmudeció,
no hubo sonido,
quedaron todos pensativos,
buscaban y buscaban
dentro de sí mismos,
allí estaban las respuestas
de todo lo dicho.

Todos quedaron en vilo
al reconocer el estribillo:

“Sois en suma un prodigio
de lo mundano y divino,
estáis hechos para ver más
del juicio y el escrutinio.”

Y Sigfrido hizo un derrape
y quebró el meteorito,
saltaron millones de trocitos
y fuegos de artificio;
había sido conmovido
por el incandescente gentío.

“¡Estáis vivos, estáis vivos!”,
gritaba casi derretido.
«Voy a cantar con vuestras almas
como un adorable vecino,
porque os quiero y soy
vosotros desde el principio.»

Y así en la tierra
el día de Sigfrido es festivo;
no es un día señalado
pero tampoco es anodino.

Es el día de la consciencia
y el día del aquí sigo
cuando miro por la ventana
y me convierto en meteorito.

Gracias a Rolandemail por la foto

Yo te miro y te miro

Yo te miro y te miro

Yo te miro y te miro
y te busco en el infinito,
en el aroma de los lirios
y en los latidos antidepresivos.

¿Por qué te perdiste;
por qué no pude encontrar tu brillo?

Yo miro y te miro
desde lejos
con los brazos en vilo,
para encontrar tu corazón trino
más allá de los prejuicios.

Pues una vez vi dos pececillos
en un líquido salino;
eran como dos niños
que jugaban al aquí te pillo,
y se vieron de lleno
por unos instantes
que fueron dos pellizcos. 

Y me preguntaste
¿Qué te pasa pececillo?

“Te he esperado tres siglos
y solo en parte has venido;
no muestras tu brillo
solo un parpadeo tibio,
pero quería verte
más allá de las capas
y de las escamas,
de todas las conjeturas
de esta agua salada.

En ese líquido tan tuyo
porque es exquisito,
arrebatador y transitivo.”

Y vi un mar de Coral
que nunca se iba a apagar
lleno de pigmentos
en mitad del nacimiento,
con una luz colosal
cerca de la pleamar.

Y allí me miraste
justo en ese instante,
como una ola bramante
dispuesta a abrazarme.

Y me susurraste…:

«Estoy parada
cerca de la mar salada,
veo luces en espirales
detrás de los fríos invernales, 
no se cómo romper el hielo
que congela lo que quiero.

Me he quedado helada
ante mi propia estampa.
Pero a ti te veo desde lejos 
porque me haces de espejo.»

Y el tiempo se detuvo
en cada segundo
y en ninguno;
vimos nuestras sombras
y otras zozobras;
y allí nos quedamos
mientras pasaban las horas.

La luz buscaba indicios
que hablaban de nosotros mismos.

Por eso ahora te miro y te miro
en estas horas de concilio
para decirte:
te quiero pececillo.

Gracias a Bessi por la foto