El reflejo del ego
Veo una ventana llena de folclore,
es como un centro, repleto,
lleno de tres soles
que completan el orbe
mientras buscan el orden
en un estruendo inmisericorde.
Una multitud de redobles
en punga del insigne renombre,
un pronombre
que acaece a todos los hombres.
“Este es un viaje
a lo que se rompe,
a lo que no tiene molde,
hacia el límite
y hacia el borde,
un conjunto de creencias
que se caen de una alta torre,
hacia el foso,
un lago sinuoso,
para muchos monstruoso,
un espacio nebuloso
que brilla como el oro,
pero es nuboso,
por veces delicioso
y se cae a trozos.”
Perdía el antebrazo
y otros tantos pedazos
resquebrajados de cuajo
más con aire renovado;
yo no lo sabía,
era el fuego de la pira,
todo ardía
en una realidad sucinta
que se mostraba contigua.
Y vi mi reflejo
ante un lago de queroseno,
era verdoso y animoso
como de ensueño;
estaba vacío por completo.
Y me habló una voz
que venía de muy dentro:
“No estas muerto,
solo es el destello del reflejo,
parapeto del entierro;
no hay atrezzo
ni devaneo,
todo parece un esperpento,
el rezo de un convento
y un pozo seco.
El sueño eterno;
un ya no puedo
pero son solo
las briznas del espejo;
un sello,
clarividencia en lo incierto,
no te miento,
la verdad es que te
estás deshaciendo.”
Y me zambullí
en una realidad lejana
siempre divisada,
no había lamento
ni tampoco fuego,
solo era un juego
que emitía mi reflejo.
Cuanto más me deshacía,
más me conmovía,
quizás tuviera miedo,
quizás lo viera todo negro
pero en ese mundo de deshielo,
en ese cataclismo ingenuo,
notaba como el ego
se estaba muriendo.

Gracias a jplenio por la foto

