Paseo por la sombra

Paseo por la sombra

Paseando iba por una pradera
cuando noté en mi alma mucha pena,
era quizás una persona ajena
o una mentira verdadera.

De esas que se guardan en la alacena,
bajo mas del mil condenas,
entre galeones y galeras,
allí donde duermen las sirenas
más a allá de las cavernas.

Pero me profirió una puñalada trapera,
por encima de la cadera;
un tajo de primera
de aquella mano puñetera.

Y yo me agarré la pechera
helado como una cubitera,
en esa noche de primavera
que se iba llenando de galernas.

Todo tembló…

Y entonces vi al nigromante
con su negro semblante,
lleno verdades inquietantes
y la mirada puesta en el alambre.

“¿Por qué me escondes bajo llave
y me haces pasar hambre?
¿No ves que esto es un nido de enjambres
que nunca evitará que te calmes?”

Yo no sabía que responder
pues ese ser se parecía a mí
o yo me parecía a él;
él con chaleco negro y yo carmesí.

“Ser negruzco y espeluznante
no sé que quiere que le hable,
prefiero que se mantenga distante
y me libere de este trance”

“Es sin duda objeto de la carne
morir por posible cuanto antes,
ya apenas te queda sangre
para ensuciar tan bonito traje.”

Y pareció reír durante largo periodo…

Y allí morí frente al arroyo
rebanado como un cerdo criollo,
cubierto de negro y rojo,
por haber mirado la vida solo con un ojo.


Gracias Johannes Plennio por la foto.

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