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Las puertas del cielo

Las puertas del cielo

Y se abrieron las puertas del cielo,
muchos volaron despavoridos,
habían salido del nido
y miraban hacia el abismo.

Y escuchaban una especie de himno,
una sonata con ritmo antiguo
que les rodeaba por los lados
y los cercaba por el ombligo.

Y muchos pusieron la oreja,
vestíbulo, trompa y estribo
para oír unas notas perdidas
que tenían mucho sentido.

Y decían:

Este es el camino
desde los Dioses y los egipcios
donde formas se contonean
como si fueran jeroglíficos.

Y si tú no encuentras fonema
ni si quiera paliativo,
estará en la alacena
de los objetos perdidos.

Junto al tesoro prohibido
que relumbra como al principio,
junto todos tus talentos
y todos tus designios.

No te muestres esquivo
y acepta tu sino,
da un salto multicolor
hacia los jardines del olvido.

¿No buscas que la vida
tenga algún sentido?
¿Y cómo va tenerlo
si te vistes de mendigo?
Acepta todos tus dones,
los que guardas en el abrigo
bajo todas esas capas
de pensamientos dubitativos.

Abre tus manos
hacia el universo creativo
que es mera posibilidad
y centro del libre albedrío.
Y despliega ese cosmos tuyo
tan interesante y divertido,
ese que provoca la risa
al mayor de los bandidos.
Porque tú lo escribiste
cuando eras solo un niño
con todas esas letras
en un lustroso pergamino.

¿Recuerdas cuando eras poeta
o un escribano egipcio
que viajaba por el mundo,
inmensamente rico?

El mundo es una charca
que nutre hasta el infinito
está llena de piedras preciosas
y está llena de brillo.

Ya sientes las notas de alivio,
notas como te abrazan
con todo ese cariño….

Así que recuerda que…

Los ángeles volverán
de nuevo a su sitio
junto con la bóveda celeste
del último piso.
Y allí de nuevo cantarán
esas sonata de corintio
donde cada una de las almas
abrazará su talento genuino.
No es luego, no es mañana,
es ahora, como siempre ha sido.

Gracias a @nervum por la foto

Salida del desierto

Salida del desierto

En la puerta del desierto
vi un beduino que miraba al cielo
y con un poco de recelo
le pregunté por los engranajes
de la rueda del tiempo.

Y el me dijo: “Ahora no,
ahora no quiero, quizás luego.
Tienes que andar por la arena
hasta llegar al desfiladero
cerca de un embalse
donde las orcas y odontocetos.
Allí verás un camino de piedras
por el que han subido
todos los poetas
incluido Homero.

La llaman la escalera del arte
y también del apogeo
porque todo lo que rimas
se proyecta al mundo entero;
es como un gran espejo
donde las palabras se juntan
hasta formar un soneto,
que esta lleno de significado
y contiene todo el alfabeto,
y otros miles de símbolos
que silbaban los griegos.

¿Y tú tienes alma de poeta?
¿Alma de escritor etéreo?
¿Alma del que canta
cuando no está despierto?
Pues besa la piedra que pisas
que el suelo no es hueco,
está lleno de tesoros
de relucientes destellos.
Solo tienes que meter la mano
en la tierra, muy adentro,
para sacar las monedas de oro
que te negaste hace tiempo.
No hay razón para más dislate
y menos para tanto contratiempo.
Justo en la sombra que pisas
hay un campo de pomelos.

Mira como brillan,
como brillan desde lejos.
Ya no hay desierto
y nada es incierto.
Todo lo que temes
se lo llevó el viento.

Así que asómate
a la puerta del cielo
donde están los delfines
y los jinetes polinesios;
donde apenas hay sombras
pues se habla en proverbio,
donde se oye el eco
de una caracola
y de trescientos mil talentos.
Porque Todo es de oro,
Todo es por setecientos,
como un desfile de figuras
que nutren el cielo abierto.
Ya lo ves, ya puedes cogerlo,
el futuro que tanto has esperado
se da en este momento.

Resultados de cuarentena

Gracias a Giorgio Parravicini por la foto

El gigante

El gigante

Y se levantó el gigante
en medio de la tierra
con una maza y una piedra
y era imposible calmarle
al observar tanto disparate.
Así que empezó a andar por las calles
con un gesto feo y voz grave
para gritar a todos los maleantes:
“Sois como los de antes
de folclore y mucho parche
pero si queréis arreglar esto
no hay otra manera
que ir a ver al venerable.”

“Ese ya no existe;
se despistó hace muchos lances
cuando la gente miraba al cielo
y entraba en trance.
Veían constelaciones
y estrellas combándose
que guardaban secretos
y un mágico desenlace.”

“Pero ahora solo veo dinero
un torrente infame
de falsos compadres
donde nadie es nadie.”

“Todo lo que tenía que decir
el gran venerable
ya lo dijo mucho antes,
cuando había cuentos
y también disfraces
y no tanta tontería
y tanto dislate.

¿Por qué va a escucharnos?
¿Por qué diantres?
Si somos como un enjambre
o unos muertos de hambre
que solo miramos al cielo
antes de que alguien la palme.
¿Por qué ahora la muerte?
¿Para qué este viaje?
¿Para qué tanto buscar
si están ocultos los diamantes?”

¡Callad ya! gritó el gigante
y torció aún más su semblante
hasta que la boca se le hizo larga
y se le quedó tirante.

«Mirad la pirámide y el valle
donde están las escalinatas
y donde están las espirales,
donde están las bocanadas
que se llenan de aire,
donde están los hechiceros
que antes fueron personajes,
donde están las sílabas
que se enredan en las vocales.

No hay forma y no hay mensaje.
Es un sinfín de variedades;
un conjunto de la mente
del que todos somos parte.
Desde los más pequeños
a los más grandes,
para dar forma al mundo
y a todo este escaparate.
Alarga tu mano
y siente lo palpable
¿No ves que está hueco
y no hay subjetividades?

Hazte a un lado
y deja de golpearte,
y recuerda los días
que eran obras de arte,
hace ya lustros,
hace ya ni sabe,
cuando corrían por la tierra
miles y miles de gigantes.»

Emociones de Cuarentena I (Hace una semana)

Gracias a LoggaWiggler por la foto

La muralla del cielo

La muralla del cielo

Las murallas del cielo
se abrieron hace tiempo,
hace ya un buen rato
cuando el viento soplaba
para todos los lados.
Hacia diestro y siniestro,
hacia el norte de los claustros,
hacia las brumas de la tierra
cuando solo había un árbol.

Y ahí estaban lloviendo
luces y rayos,
todo un manantial
lleno de guijarros
del que se formaron los astros;
antes del hidrógeno y el helio,
antes de las leyes del abecedario.
Todo un concierto
con la firma del magno,
antes del silencio,
antes de los ábacos,
antes de las conjeturas
de druidas y escribanos.
Antes de las formas,
antes del compendio
de lo que pudo ser y es dado.

Y ahora tras miles de milenios
tras miles de triángulos
veo la muralla
en los reflejos del pasado.

Como en un espectro,
como en un cuadro
repletos de colores
y de muchos trazos;
con una puerta Nubia
con sabor a cilantro
que se despliega por el viento
ante el páramo.

Y ya apenas ando,
solo veo ángeles conversando,
que se dan la mano
y se saludan
como si fueran al trabajo.

Es la puerta del tiempo,
es la muralla de antaño,
que está ante mis ojos
aunque estos estén cerrados.

Porque nunca se ha ido…
Porque nunca me ha abandonado…

Gracias a enriquelopezgarre por la foto

Las hormigas del cielo

Las hormigas del cielo

En el cielo habitan las hormigas
sin coraza ni cripta,
pues se habían desnudado
al subir por la cornisa.

Esa cornisa de los colores,
esa cornisa de la brisa,
que arremolina los azucenos
cuando suben hacia arriba.

Y allí se habían quedado
justo encima de las simas,
para mirar al horizonte
y sentarse de cuclillas.

Y contaban historias de trovadores
y otras leyendas muy íntimas,
mientras se reían a carcajadas
y en las espalda se hacían cosquillas.

Y entonces una le dijo a otra:
“Quita, quita, quita
que esto se va ir de madre
y pronto pasarás a las caricias.”

“Pero no hay nada de malo,
estamos sobre la ciudad de Pisa.
Aquí todo es inclinado
y ya no queda malicia.»

“Aunque el cielo es enredado
y las nubes son muy mullidas
No sé, si echarse un rato
resolverá este galimatías”

“Así haremos llover a cántaros
y bañaremos a las islas,
esas donde beben los pájaros
y se esconden las golondrinas.»

“Hormiga, hormiga, hormiga,
eres muy bonita,
casi me has convencido
con tanta pamplina.

Hablas como una lagartija
y me seduces con tus citas
pero para qué echar el vuelo
hacia nubes sibilinas.

Parecen palabras amigas
rellenas de nata y almíbar,
que se escuchan por la noche
al salir de las cantinas.

Pero también suenan a desenfreno
y a mucha adrenalina;
de esas que cantan como arpegios
y pican como ortigas.

No ves que estamos en el cielo
No ves que estamos aquí arriba;
ya no debería haber viento
pues estamos en el clímax.»

«Te confundes, hormiga,
al ser tan estricta
y colocar la cornisa
por encima de la vida.

No hay mayor mentira,
no hay mayor alquimia
que vivir en el cielo
y del todo ser cautiva.

Abre los ojos, querida hormiga,
y salta a la tierra
donde están todos los insectos
y los insecticidas.

Allí probarás la lascivia,
y otras delicias
y conocerás muchas colonias
que creías perdidas.

Y luego volverás al cielo
vestida de polilla
para estar de nuevo
junto a todas las hormigas.»

Poema a los patrones obsoletos
porque el cuándo, el cómo
y el quién son cosa mía.

Gracias a analogicus por la foto.

El secreto de los octópodos (poema extraño)

El secreto de los octópodos (poema extraño)

¿De verdad, son los tercios 
el uno entre tres partes?
¿Son los medios,
una secuencia de pares?
¿Es la separación,
el mejor secreto de Agnes?

Pero me comí los números.
Y yo sé lo que vi.
Pues vi lo muy claramente.
Un resquicio óctuple
tras un recodo,
tras los brazos de un abrigo
confeccionado de octópodos
que se arrastraba por el suelo,
por los océanos
y por la capa de ozono.

…Y allí se paró
pasadas las ocho…

Y por un rato
se vistió de gacela,
de albatros
incluso de lobo,
correteando por los bosques
con ardillas en el lomo.
Y se paró en un estanque
del que bebían los condors
y miró su reflejo
por un periodo longo
y nada pudo entrever
pues estaba sordo.
No había cara,
ni ojos,
solo una líneas curvas
debajo del rostro.
Y gritó a capela
por encima de los tordos
que salieron en desbandada,
clamando y protestando
pues aquello era el colmo.

“¿Por qué nos gritas a nosotros,
que solo somos unos pájaros
entre los olmos?

¿No eres tú, una magnífica
criatura que se viste de todo?
¿Cambias entre costuras
y el oprobio,
y te rocías de ungüentos
en casi todos de los poros?
¿Dinos por qué gritas,
malvado quilombo?”

“Yo no grito,
ni siquiera hablo,
solo me combo.
Cambio de forma
y de costuras
por debajo del forro.
Ahora podría ser una roca
o un ogro
que salta en las laderas
o entre los troncos.
Pero tengo hambre
y sed de justicia
pues no encuentro pista
de aquellos octópodos.
Aquellos que vi en el cielo
y debajo de los mares
cuando estaban solos,
tapando aquel agujero
en medio del otoño.

Los vi.
Juro que los vi,
arrastrándose por el lomo
encima de las nubes
y los estanques,
cambiándose de traje
detrás del biombo….

Los vi…
Juro que los vi…
Cerca de las ocho…
Con sus ocho patas
y sus ocho escorzos…”

Gracias a Free-Photos/9111

Vuela paloma Vuela

Vuela paloma Vuela

Vuela paloma vuela,
vuela alto
más allá de las azoteas,
más allá de los tejados,
donde están las nubes
vestidas de blanco,
hacia los mirlos
que ya están sentados.

Vuela Paloma, vuela,
vuela hacia el ocaso
más allá de las esferas
y del cielo olvidado,
más allá de la tierra,
más lejos de Urano,
donde están las galaxias
que son polvo estrellado.

Vuela Paloma, vuela,
vuela hacia al anciano,
ese montado en una garza
y sobre un péndulo dorado,
que contiene todas las almas
en la palma de su mano
y que hará una pirueta
justo antes del colapso.

Vuela paloma, vuela,
vuela y no pares,
tú sigue aleteando
que pronto no habrá nada
y todo el cielo será claro.


Gracias a MK817 por la foto.

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