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Etiqueta: estrellas

El pájaro zalamero

El pájaro zalamero

Y vi la luna
en medio de una montaña,
tocaba una sonata solitaria
que me recordaba a la Traviata.

Y vino un pájaro zalamero
que le prometió el mundo entero,
que estaría llena de rosas
y otras mil cosas.

Y a la luna le hizo gracia
aquel caradura,
por su pico
y sus mil diabluras.

Y le susurró con sigilo:
“No seas esquivo,
mi querido pajarito;
acércate un poquito
y te daré un beso
color membrillo.

Y el pájaro voló a las estrellas
para conocer a las doncellas,
y hasta las puertas de las quimeras
que rompieron sus cadenas.

Cantó y cantó a la noche,
al mundo de las flores,
a los ocultos caracoles.
y a todos los colores.

Y miró a la luna en toda su silueta;
era esbelta y cargada de belleza,
y con sus lazos luminosos
se formaron dos senos
que le sumieron
en el pleno apogeo.

Y la noche se volvió ocre
al desabrochar
con disimulo su broche.

Gracias a Zdeněk Macháček por su foto

Comunión de astros

Comunión de astros

Y los astros reían
detrás de la cortina
con sus caras alegres
y sus luces amarillas.

Algunos llevaban levita
y otros pajarita,
una comparsa infinita
que avanzaba en comandita.

Y en esto habló Bociferón,
todo un benefactor,
un astro candente,
un poco imprudente:

“Ha llegado al ocasión
de conocer la platea,
donde cuelga el cinturón
de todas las estrellas.

Algunas son esbeltas,
otras pequeñas,
otras un primor
de la universal audiencia.”

Y llegaron Satiricón
y su novia Galatea,
una bulliciosa pareja
de jóvenes azuleas.

Soltaron chispas de tornasol
sobre las pelambreras
y el cielo se apagó
con suma sutileza.

Habían abrazado el jergón
de la noche trémula:

“La realidad es del que sueña,
del que pasa la noche en vela,
del que abraza el porvenir
y todas las estrellas.

Así ha sido desde el armagedón,
con sus largos etcéteras
donde hubo una explosión
en la noche somera.”

Y los astros bailaron en el estertor
de la realidad revuelta
que era un caldo en ardor
de la imagen primera.

Estaban todos,
del primero al mayor
hasta la enana más pequeña,
clamando en aluvión
que nada es posible que muera.

Gracias a geralt por la foto.

El profeta y las estrellas

El profeta y las estrellas

Y vi una abstracción
a través de la puerta
era una superposición
de un antiguo profeta.

Se llamaba Amarón,
el rey de los ascetas
y me dijo con decisión
y también con cautela:
“No hay lugar para el terror
sino para que creas.

Mira el espacio exterior,
con todas sus estrellas,
son solo una composición
de una vasta acuarela
que se origina de la fusión
de toda la paleta.

Sigue el hilo conductor
que nace de tu cabeza
en dirección al sol
que ahora te conecta.

Eres uno con la visión
y con todas las esferas,
todas en plena ascensión
y con plena consciencia
siempre en ebullición
como la cola de un cometa.

Y cuando no haya relumbrón,
cuando ya no sientas
mira en tu interior
la novena puerta.

Esa que puso Dios
con sus huellas,
para torpedear el guión
de esta comedia.

No hay sol,
no hay estrellas,
solo una ficción
entre varias escenas.”

Y vi al creador
con la puerta abierta
reía con satisfacción
entre toda la materia.

Gracias a Sinousxl por la foto

El planeta Tarento y el palacio

El planeta Tarento y el palacio

Y subí a las estrellas
en busca de una prueba
que determinara la espera.
Y encontré la estatua de la alteza
del tiempo y su rueda
y una gran bola que la detuviera.

Todo se paró como el cinquecento.
No había preludio, ni desconcierto,
solo una sombra inmensa
y una mancha llena de tormento.

Y por fin vi al planeta Tarento
que canturreaba una sonata
frente al desconsuelo:

“No existe el desespero,
ni la falta de alimento,
solo es la pérdida ante el deseo
que oscurece la forma
y engorda el tormento.

Pero es una ilusión mental
ante el agotamiento.
Corre hacia la bruma
y salta sobre la duda;
ahí está la cura
que envuelve las alturas
y está junto al suelo;
al lado de tus abuelos
y todos tus ancestros.

Ella está cambiando,
momento a momento,
con toda la conciencia
de tu querido pueblo.”

¿Por qué Tarento?
¿Por qué no veo
entre el fuego?

“Porque esto es un juego,
no hay realidad
ni tampoco luego,
solo una sucesión de hechos,
sin principio ni comienzo.

Si miras entre las sombras,
verás el cebo
y tras la pérdida
un palacio inmenso.”

Y a él me encaminé,
despacio pero contento
pues contenía todas
las luces del universo.

Era el yo y era el ello,
no había división,
ni había sustraendo,
era la visión del todo
y del esparcimiento.

Y antes de deshacerme
le pregunté:
“¿Eres Dios?
¿Eres todos los cimientos?”

Y el se rió
como un chiquillo despierto
peinado con destellos.
Y me puso la cara
en el pecho
y el universo se deshizo
en miles de momentos.

Gracias a LoganArt por la foto

Amapolas en el espacio exterior

Amapolas en el espacio exterior

Y vi un jardín de amapolas
suspendido en el espacio exterior
lleno de bustos
que miraban con devoción.
Estaban todos ocultos
hacia el interior
bañados de burbujas
en clave de do mayor,
buscando respuestas
que sonaban a oración.

Y me acerqué a uno
de ellos llamado Iscarión
que hablaba la lengua
de la estrellas y del fundador,
esa que tiene siete esquemas
desde la primera creación.
Y le pregunté por las esferas
y por toda la agitación
y me dijo que era cosa buena
como toda manifestación.

“Es la mente la que nos condena,
es ella la crea la división
al ver las cosas neutras
en plena disociación.
Busca más allá de los esquemas,
busca más allá de la conclusión
donde está la mente plena
que curva la difusión.
Allí está el alma llena
y el inicio de la disolución.

Como en la primera explosión,
toda la materia se aleja
desde el último rincón,
para crear vidas paralelas
y cimentar la ilusión.

Pero no hay armazón
ni tampoco estrellas,
solo una realidad eterna
que nutre el ultimo eslabón.”

Y así me aleje de Iscarión
para recitar a capela
todas las letras
que aparecían en mi libreta.
Tenía alma de escritor,
de viajero de las estrellas,
que volaba en un cometa
para compartir su novela.

Y allí lo vi, en pleno fulgor,
el último de los ascetas,
su máxima expresión
en una grandísima estrella
que se parecía al sol.
Todo la realidad estaba envuelta
y hacía mucho calor
y él me acercaba su mano
para mostrarme su canción.

Y ya no hubo grietas
ni tampoco revueltas,
solo una gran epopeya
cerca de la última constelación…

…mientras…
las amapolas seguían suspendidas
cerca del espacio exterior…

Gracias a spirit111 por la foto

La realidad y los planetas

La realidad y los planetas

El movimiento de los planetas
no es cierto, ni una treta.
Es como un tiro de escopeta
hecho desde una carreta,
que se mueve y se desplaza
por el bramido de sus ruedas.

Pero la miro y no parece escueta;
tiene miles de colores en su paleta,
casi del todo parece completa.
¿Pero eres así de veras?
¿Tan libérrima como una vieja?
¿Tan azarosa como una revuelta?
¿Tan histriónica como la epilepsia?
¿Tan contundente como estrecha?

Pero no te vayas,
le digo un instante, espera.
Pues son tus palabras más que jerga;
son epílogo y a la vez promesa,
de esa que se desea,
de esa que hablan los poetas
cuando por descuido miran las estrellas;
de esa que parece un sollozo
cuando andas a tientas.

No te vayas realidad incierta.
No te escondas ni te hagas espesa;
no te gires, ni desaparezcas…

Porque estás detrás de las letras,
detrás de los conceptos
y detrás de los esquemas,
justo de detrás de los poemas
que hablan de los cometas
y de haces y centellas,
justo detrás de las poleas
que envuelven la realidad
con miles de cuerdas.
Justo detrás del suspiro
que ahora mismo resuena.

Porque estás ahí,
junto con todos los planetas
con todos los astros del cielo
y toda esa cantinela
que se mueve como una rueda
y de algún modo, de una manera,
busca tocar tu seno y tu silueta.

Gracias a lumina_obscura por la foto.

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