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Etiqueta: destino

Flaqui: El tahúr

Flaqui: El tahúr

Y llegué ante un saltimbanqui
llamado Flaqui,
jugaba con los naipes,
con el signo de aries,
hasta que todo
saltaba por los aires.

Si tenía el uno de diamantes,
decía coleccionar amantes
y conocer todas las edades,
y siempre antes de un descarte
aglutinaba el resto de ases.

Quizás su abuelo
fuera un comanche,
o un simple botarate,
pero el único objetivo
antes de sentarte
era desplumarte.

Y en esto
apareció un grillo
que se llamaba Herminio
y le dijo:
«No hace falta ser muy listo
para ver que estás perdido.
Hablas del libre albedrío,
de que con un chasquido
al menos tienes un trío;
pero estás cautivo
y eres un mendigo;
un impostor de ti mismo;
siempre fue así
desde recién nacido,
desde tus primeros pasitos
buscando lo mísero
y el alivio
dentro de lo efímero,
¿Por qué no enseñas
tus cartas
para ver que
no están marcadas?
¿Por qué no repartes
el mazo
para ver si encuentras
remanso;
descanso debajo
del hartazgo,
sintonía y significado?

Porque la vida tiene un reclamo
que se hace andando,
con cada mano
incluso en paso;
busca tu propio palo
y no seas tan vago.
La vida está de tu lado
como un califato
con tres o cuatro mil vasallos;
todos quieren ver
la orilla del lago
y el origen de lo claro,
donde no hay trampa
ni mala jugada
solo un quehacer honesto
que fluye con el juego.

Y Flaqui quedó pensativo
ante los consejos del grillo.
Ya se había repartido
y miró sus cartas
que parecían altas,
una buena jugada
a la que apostar
todas sus ganancias.
Jugaba consigo mismo
al ir más allá del individuo,
en el yo confío
y en el sigo y sigo.

Graicas a Sprinter_Lucio por la foto

Vídeo: Vacío infinito y reflexión

Vídeo: Vacío infinito y reflexión

Poema sobre atreverse, extender la mano, el momento, recoger los premios y exponerse, no tener miedo… el cambio es inherente a la vida… Hay que buscar lo que hay dentro de nosotros y encararlo… la vida es un poco… mostrar lo que tenemos.

Si quieres leer el poema, puedes pinchar en este enlace:Vacío infinito.  Mucho Primitivismo

Vacío infinito

Vacío infinito

Veo una bola infinita
que está llena de vida
y me grita
y me insta
a que salte de la cornisa,
es un viaje de ida,
un viaje a la cima,
un cambio de clima,
es asomarse al clímax
a lo que tiene miga
y a la apuesta divina.

Vida sin lentillas,
cortapisas o parabrisas,
sin la mirada perdida;
vida que es vida,
vida que es consigna,
vida en sí misma,
vida para la vida,
vida que te conmina,
vida amiga que te
lleva hacia arriba.

Vida que está llena
de perseidas cristalinas,
enormes bombillas
que bombean desde la angina
un montón de hemoglobina.
Porque ya rebobinas
y comprendes entre bambalinas.

El gran secreto de la cortina,
cortina quemada
de luz merovingia,
hematíes en fila
en suma algarabía.
Calidoscopio que se arremolina
junto a las tripas
y crea una vertiente ventrícula.

Vida ya misma,
músculo de pericaricas
que me insta
a la consigna
que palpita
los sueños de Artemisa.

Inspira…

Vida sin cateterismo.
Un yo conmigo mismo
donde soy testigo
y protagonizo.
Ando el camino
sin que sea torcido.
El yo que he elegido,
diástole y destino
sin miedo al peligro,
sin nada dividido.

Un estruendo colorido
y fuego  conspicuo
que marca el periplo
del salto al infinito.

Gracias a geralt por la foto

Grito entre grillos

Grito entre grillos

Y grito entre los grillos
que son presa del olvido
y canto un estribillo
con aroma de membrillo
que adormece los sentidos.

Y veo a una especie
de templo fenicio
que da asilo
a los perdidos.

¡Y grito y grito!,
desde lo espino
y desde el delirio:
¿Dónde están los ritmos
y los cantos mestizos?
¿Dónde está el camino
lleno de peregrinos?

Y oigo una voz
que sale de un estridente sonido
y que emerge con brillo:

“Para la mente
porque siempre miente.
Es un tambor
que no tiene autor,
no tiene conciencia
ni tampoco paciencia,
vive en la urgencia
de la permanencia.”

¿Y si no hubiera vida
y no hubiera mentira?

«Verías la belleza
en cada esquina.
No habría arritmia,
ni tampoco angina
ni exceso de penicilina.

Una gran piedra magenta
que siempre parpadea
porque cambia
con la inocencia
y nunca se desvela.

No hay naturaleza muerta
solo realidad entera.”

Y suspiré como un chiquillo
pues volvía a oír los sonidos
que son como silbidos
y transcienden a los grillos.

Aquellos que se cuentan por siglos;
una especie de contrapunto
que emerge con brío
desde el primer estallido.

Y de esta manera
abracé mi destino.

Gracias a Traphitho por la foto

El lagarto Salmo

El lagarto Salmo

Y me encontré
con un lagarto
llamado Salmo
que jugaba
con el destino
de todos sus hijos.

Era un poco sibilino
e incluso ladino,
pues se quedaba frío
antes todos sus hechizos.

Pero se le acercó
una libélula,
llamada Manuela,
que le habló de las venas
y de soltar la melena,
de que la vida
puede ser plena
cuando estás en escena.
Y le gritó: vuela y vuela.

Y el lagarto que
era un poco reaccionario
se quedó pensando.
¿De qué me sirve
tan gélido escenario,
si me paso la vida
tiritando?

Y sacó la lengua
y rompió las cadenas,
y le nacieron alas
y también antenas.

Y voló y voló
por la naturaleza
con su canción
lagartera,
que ahora era
una promesa
para todo el
que quisiera.

“Vuela y vuela
mientras puedas,
la vida es pasajera
y una centella;
pero hay algo
que calienta;
más allá de la tierra
y de todas las estrellas.”

Gracias a 12019 images por la foto

El pájaro libre

El pájaro libre

Y me levanté en una rama
en medio de un arce
con todo el plumaje
de un pájaro salvaje.

Quería saltar al cielo
pero algo me retenía,
quizás era el miedo
a desplegar el vuelo,
al aleteo inquieto
y mirar todo desde lejos.

Y me encontré
con una golondrina
con alma de adivina,
plumas de varilla
y un pico que parecía
una larga cuchilla.

“Para qué te sirven las alas
si no sales de las ramas;
en el fondo son como palmas,
puedes azuzarlas y zarandearlas,
verás como no hay trabas,
solo el cielo abierto
que te espera a mil metros.»

Y salté al vacío
que contenía mi destino
mientras movía las alas
y graznaba con el pico.

El cielo se detuvo
y por fin vi los hilos
que envolvían mundos
tanto grandes como diminutos.

Era un manto fino
que me abrazaba con sigilo.
El ser del brillo
que me cantaba al oído
sonatas de lo perdido:

“No hay más periplo
que abrazar tu sino.
Es el único vuelo
y el único camino;
da igual seas padre
o seas hijo.»

Y seguí volando y volando
hacia el único sitio
hecho de cristales
y de piedras de mi destino.

Gracias a vasile_pralea por la foto

El petardo

El petardo

Un petardo explosivo
se encontró con un mendigo,
de nombre Rodrigo,
y le preguntó un tanto aturdido:

“¿Y si hago explosión?
¿Y si por una vez me derrito?”

“Se te elevarán los sentidos
y perderás los remilgos.
No hay mejor forma
de conocer el infinito.”

“Pero tengo miedo
de quemarme en el destino
y de que no quede testigo
tras el último estallido”

“Eres un petardo,
y no amigo del sigilo.
Eres como el fuego fatuo
pero de bolsillo.

Así que haz estallar tu boom
y esparce el estruendo contigo,
hay mucha verdad
en ese fogoso sonido”

Y se bautizó como Piros
y sintió por fin alivio,
de verdad estaba vivo,
tenía carácter alcalino,
alma de encendedor antiguo.

Nada quemaba,
ni tampoco hacía frío,
solo veía una llama
de color prístino.

Y al fin lo hizo,
prendió su hilo;
y se esparció por el aire
bramando como un pellizco.

Gracias a StockSnap por la foto

El río dorado

El río dorado

Y salté al vacío
tras muchos siglos
donde todo estaba oculto
y un poco ennegrecido.

Y aterricé en un río
de color amarillo,
dorado y exuberante
como al principio.
Y empezó a fluir hacia
lo desconocido,
hacia lo jactancioso y elevado
incluso hacia vespertino.
Y todo brillaba,
todo allí era muy vivo
de aguas trasparentes
que Iluminaban como el vino,
con tesoros flotantes
en medio del camino.

Y al fondo vi un castillo
macizo y elevado,
en un meandro del río.
Parpadeaba en vilo,
todo alargado
y todo escondido,
rompiendo los colores
en miles de trocitos.

Y me acerqué con sigilo
como si fuera un chiquillo
a escuchar todos los sonidos
que pervivían en el olvido.
Y justo en ese momento
una sombra de color olivo,
briosa y extendida,
me susurró al oído:

“Por fin te has atrevido
a saltar al vacío;
llevas tanto escondido
que has olvidado el camino,
pero este río te empujará
hasta el centro de tu destino,
donde fluyen las letras
y todos los escritos.

El miedo es una mampara
que nubla el juicio,
te aísla de los demás
incluso de ti mismo.
No hay nada que temer,
no hay resquicio clandestino
todas las sombras se evaporan
al nadar en el río.

¿No ves que es exuberante,
espumoso y vitalicio?
Es la corriente que te une
hacia al castillo,
donde están todos los sonidos,
todos los fonemas
del libre albedrío.
Una mano esponjosa
que llena el apetito.

No temas querido amigo,
nada como siempre
y tanto has querido,
con los brazos hacia delante
y con espíritu atrevido.

… Ella ya está en el río
con los brazos abiertos
y su sonrisa de membrillo
esperando en la aguas
en medio del camino…»

Gracias a Larisa-K por la foto.

El narciso

El narciso

Y vi en el horizonte un narciso
solo y desabastecido
y fui a llevarlo a un bosque
que me era muy querido,
cerca de un alcornoque
que tenía tres o cuatro nidos
y se sentía como un roble
allí en medio del camino.

Y graznaba como un estornino
al mundo de los hombres
en mitad del campo vespertino,
pues tenían que soltar su voces
y escapar por fin de su delirio.

Y nada más verme me dijo:
“Ya no hay ningún escondrijo,
finalizado está este periplo,
extiende tus brazos enjutos
y mira los suculentos racimos.
Ya están dando sus frutos,
ya viene todos juntos,
ya están todos unidos,
como un torrente colorido
y como una tarde en el circo.

No olvides lo que has sido
y sal de ese campo de espinos
que no te hacen bien sino esquivo.
Y mira ya el río de tus letras
que rompe todas las grietas
y abre la realidad entera.
Ellas te tratarán con mimo
pues viene cargadas de trigo
y de color verde pino.
Ellas serán tu emblema
y caminarán por la tierra,
darán de beber a los hijos
y a todos los niños.
Y de nuevo abrazarás el árbol
que tanto has querido.”

Y el poeta salió del cobertizo
para por fin andar el camino
y camino con los estorninos
hacia su más verde destino,
mirando al alcornoque
y a todos sus nidos.
Y recogió de nuevo su narciso
que era bello y lucido
para ser él mismo,
como siempre había sido.

Gracias a Aaron Burden por la foro